El 24 de abril de 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó la ley que despenaliza el aborto en la capital del país, siempre que este se realice antes de la semana 12 de gestación. Actualmente, poco más de ocho años después, ya es común la práctica de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en numerosas clínicas en la ciudad; sin embargo aún es un tema tabú en ciertos sectores de la sociedad y existe una gran ignorancia entre la población en general sobre cómo es el proceso, cuáles son las opciones y cuáles las consecuencias cuando una mujer decide interrumpir un embarazo.

Aunque la Ciudad de México, puede presumir de tener una ley que en su momento celebraron numerosas organizaciones de derechos humanos y derechos de la mujer; vale la pena detenerse a señalar el estado del ILE, en el marco del   Día por la Despenalización del Aborto, conmemorado el pasado 28 de septiembre.

A pesar de que las clínicas en el DF son legales y en teoría no ocultan nada, resulta prácticamente imposible obtener una entrevista o testimonio directamente de las personas que trabajan en las mismas. El aborto es aún un tema delicado en México; no es para menos si nos detenemos a pensar que somos un pueblo con gran influencia Católica, religión que se ha manifestado abiertamente en contra del aborto

Aunque el DF se asume cada vez más como una ciudad cosmopolita, posmoderna y a la vanguardia  en los derechos humanos, aún hay rezagos de la moral religiosa, específicamente católica, que permean en diversos ámbitos de la vida ciudadana. Por eso, entre otras razones, cuando una mujer decide abortar prefiere que se enteren de esto la menor cantidad de personas. Están en su derecho y las clínicas saben defender, hay que reconocerlo, la privacidad de sus pacientes. A pesar de esto se logró para este reportaje recabar un testimonio anónimo sobre la experiencia de una mujer en una clínica abortiva del DF. Se omiten nombres y otros detalles.

Para practicar una ILB de forma gratuita en el DF basta ser mayor de edad y tener un comprobante de domicilio en la ciudad; sin embargo la demanda es tanta, como en cualquier otro servicio de #Salud pública, que se necesita un verdadero alarde de paciencia para pedir el servicio. Además de que no pocas mujeres refieren el escaso tacto con el cual son tratadas en las clínicas públicas cuando son atendidas por un aborto, ya se voluntario o involuntario. Esta mujer descartó de inicio los servicios públicos, tras una mala experiencia personal en una clínica del IMSS prefirió comenzar su búsqueda en clínicas privadas.

Después de investigar en internet y marcar por teléfono a varias clínicas una mujer de 35 años, con un hijo de 15, supo cuánto le costaría aproximadamente tener un aborto. Los precios por un procedimiento de ‘aspiración’ convencional varían de entre 3,000 hasta 5,000 pesos, según la clínica y los servicios que esta misma ofrezca. Existe otro método más económico y menos conocido, el cual consiste en la ingesta de unas pastillas que producen la expulsión del producto sin necesidad de una intervención, este método  oscila entre los 2,000  y los 3,500 pesos.

Esta última opción tiene la ventaja de que la paciente no pasa por la temida plancha, pero requiere un seguimiento y control más detallado para evitar futuras complicaciones. La paciente en cuestión optó por este método el cual encontró a un precio más accesible (1,500 pesos)  en una clínica que se dice auspiciada por una fundación de derechos de la mujer.

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