¿Es verdad que si como zanahoria me pondré más moreno? Esta es una pregunta que más de uno nos hemos hecho, y es que algo hay de cierto en la creencia de que la zanahoria ayuda a adquirir un buen bronceado. Pero lo que muchos no saben es que hay otras frutas y verduras que, como la zanahoria, también contienen carotenoides, principales responsables de este saludable color que adquiere la piel. Porque resulta que los carotenoides son una familia de pigmentos responsables de la gama de colores amarillos, naranjas o rojos presentes sobre todo en frutas y verduras, pero también en los músculos y la piel de algunos peces y crustáceos.

Estos carotenoides, que en los vegetales tienen la función de llevar a cabo la fotosíntesis, actúan en nuestro organismo como antioxidantes, es decir nos protegen de los temibles radicales libres que atacan las membranas de las células y dañan el material genético que contienen, y por lo tanto son responsables del envejecimiento y de enfermedades como el cáncer.

Dentro de la gran familia de los carotenoides, los más estudiados son el betacaroteno, el licopeno, la luteína y la zeaxantina, que se encuentran en diferentes frutas y verduras.

Así, el betacaroteno lo encontramos sobre todo en la zanahoria, que es el segundo alimento que contiene más, ya que el primero es el perejil. También tienen los vegetales de hoja verde, las frutas y vegetales de color naranja, coles, brócoli, ajo y perejil.

El betacaroteno, además de ser un gran antioxidante, tiene la particularidad de que se puede convertir en vitamina A a medida que lo necesitamos, de ahí que también se le llama provitamina A. Comiendo una sola zanahoria al día ya cubrimos más del doble de nuestras necesidades de esta vitamina. Además, también contribuye al buen estado de la piel, de las mucosas y de la retina. Una de sus principales funciones, que explica la aparición del bronceado, es activar las células defensivas de nuestro sistema inmunitario y los protegernos de los daños producidos por los rayos ultravioletas solares, y esto lo hace acelerando el bronceado de la piel como protección.

La luteína, otro carotenoide, la encontramos en la zona central de la retina del ojo, llamada mácula, sobre todo en las partes laterales, y su función es proteger esta zona de la acción antioxidante de la luz. Contienen luteína las espinacas, la col rizada, las acelgas, la lechuga, el puerro o el apio. Según se ha comprobado, las personas que incorporan luteína a través de la dieta muestran protección contra la degeneración de esta zona del ojo.

El carotenoide zeaxantina da la coloración amarilla típica del maíz, pero también se encuentra en la calabaza, los guisantes, las naranjas y el kiwi. Es también un potente antioxidante, que está presente en la misma zona que la luteína, pero a diferencia de ella se encuentra en la parte central de la mácula, a la que protege de los efectos nocivos de la luz.

En cuanto al licopeno, es un carotenoide que se extrae todo del tomate, y que se aprovecha más con la cocción. En el cuerpo humano está presente en órganos como hígado, pulmones, próstata, colon y piel. Contienen este pigmento, aparte de los tomates, la sandía, el pomelo rocío, la papaya o el albaricoque. Según numerosas investigaciones es protector contra enfermedades cardiovasculares y contra el cáncer de próstata.

Como se puede ver, los carotenoides son una gran familia de antioxidantes, que ejercen un efecto beneficioso sobre todo en la piel, la vista y las mucosas. #Salud #Nutrición