La leche de vaca y sus derivados tradicionalmente han estado muy presentes en nuestra dieta. De hecho son un alimento completo, una buena fuente de calcio y de aminoácidos ... pero a veces no sienta bien e incluso a veces hay personas que pueden correr un importante riesgo si la toman.

Los componentes de la leche que nos pueden dar problemas son:

- Las proteínas: caseína, betalactoglobulina, alfalactoalbúmina ... En algunas personas y según su susceptibilidad, estas sustancias pueden desencadenar reacciones alérgicas de mayor o menor importancia (por ejemplo urticaria, hinchazones ... e incluso anafilaxia), o bien intolerancia , de menor gravedad pero muy incómoda, ya que hay un importante disconfort digestivo por cambios inflamatorios en los intestinos. 

- Los azúcares: lactosa. Los azúcares, por su estructura molecular no nos pueden dar reacciones alérgicas (si te fijas, todas las sustancias que desencadenan alergia son proteínas). La lactosa es un disacárido, es decir, es la unión entre una molécula de glucosa y una de galactosa. Nuestro cuerpo no puede metabolizar los azúcares si entran en parejas, siempre debe reducir los alimentos a unidades más pequeñas, por eso en nuestro intestino tenemos una enzima llamada lactasa, que es como una pequeña maquinilla de romper moléculas de lactosa para dar lugar a glucosa y galactosa. Pero no siempre tenemos suficiente lactasas. 

- Genéticamente no tenemos suficiente (intolerancia primaria): Hay personas que heredan de sus progenitores una menor densidad de lactasas en el intestino y por lo tanto no tolerarán bien la leche. La intolerancia primaria a menudo es mucho más manifiesta en edades adultas, y en algunas razas, como la negra, puede afectar hasta el 70-80% de los individuos.

- Después de un problema digestivo (intolerancia secundaria): por ejemplo ... después de tener una gastroenteritis aguda, en la que los microbios y nuestra reacción inflamatoria destruyen un poco la mucosa intestinal .... perdemos muchas lactasas y nuestro intestino necesitará un tiempo para producir de nuevo y funcionar con normalidad. Los expertos nos recomiendan retirar la leche en casos leves o de corta evolución, ya que el intestino será capaz de producir más lactasas si le llega lactosa para digerir.

¿Qué síntomas da?

Pues sobre todo digestivos, no graves ... .pero muy incómodos. Al tomar leche puede haber dolores de estómago, náuseas, distensión abdominal, muchos gases, diarreas ácidas, defecaciones explosivas, enrojecimiento perianal, etc ...

La prueba más accesible es la prueba del aliento. Consiste en tomar una cantidad determinada de lactosa y las horas posteriores medir mediante una máquina donde se sopla, los niveles de hidrógeno expirado. Si no rompemos la lactosa, nos llega mucha cantidad en el intestino grueso, donde nuestra flora intestinal la metaboliza, generando fuerza hidrógeno. Este pasará con la sangre y el exhalado en la respiración.

Y qué hay que hacer?

Evitar la lactosa de por vida si es primaria y reducir su consumo una temporada si es secundaria. Habitualmente los lácteos fermentados (por ejemplo, yogures), gracias a los fermentos ya tienen algunas lactosa rotas y se toleran mucho mejor. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Nutrición #Curas de enfermedades