Cuando lujo y elegancia hablan el mismo idioma en las producciones del Agente James Bond 007, es el nombre de referencia. Y esa masculinidad, fruto de una simbiosis entre la sobriedad y lo sofisticado que impregna cada una de sus películas, también la exhalan sus personajes. Es una forma de entender la masculinidad.

Ambos mundos comparten los mismos términos; esos hombres con un carácter duro mas no frio, atormentados por una infancia traumática que no están habituados a la violencia. Si el 007 sale herido, sangrará. Ama y pierde de manera espectacular.

Ahora puedo concretar en 7 nombres, los de los hombres que han jugado con los diversos elementos para convertirse en el 007: Barry Nelson, Sean Connery, Roger Moore, George Lazenby, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y por ultimo pero no el menos importante, Daniel Craig. 

Hombres que irradian seriedad pero seducen con su presencia. Y por más ridículo que parezca, dan la sensación de ser actores demasiado reflexivos, pensativos, seductores, taciturnos, de carácter enfocado a la realidad, su realidad.

Todas las expectativas hacia el 007 eran todo menos estratosféricas, después de décadas. Destinado a formar parte de ese baúl de recuerdos  que contribuye a que un hombre se sienta bien en su piel y tan indispensable como una camisa blanca, un traje azul marino, moño ajustado al cuello y gafas obscuras.

Existiendo las locaciones exóticas, las mujeres disolutas, la conducción suicida, los aparatos súper modernos y los megalómanos malvados. Como este último que aparece en la última producción del 007, Spectre interpretado por Christoph Waltz, estrella maligna de Bastardos sin Gloria de Quentin Tarantino.

Precisamente, hablando de atemporalidad y de esas creaciones que siempre funcionan, no podemos obviar tampoco Casino Royal, la primera novela bajo la creación del autor y periodista Ian Fleming que creo el personaje de James Bond en 1953; una proeza, la de convertirse en un clásico en este intrincado universo del cine.

En la cual Fleming tiende a ser mas reflexivo que en el filme, cuando llega a dudar de si mismo apoyando libremente el alcohol y las drogas. Cuando en el universo de las novelas, estas situaciones tienden a ser más crudas y brutales.

Estar encantado por haber aprendido que una novela, un filme de tal magnitud que perdura mas de 5 años en el mercado ya es un clásico y Bond lleva 62 años. No pensar que cuando Barry Nelson que encarno a Bond, un personaje con permanencia, se lo fuera a tomar en serio. Para quien precisamente la permanencia, es ese elemento esencial que debe de tener toda figura que haga suyo al agente 007.

Una premisa tan inherente al nombre de Bond, con esas siluetas sobrias con matices tan masculinos, contrastes exóticos y acabados perfectos. #Viral