El contacto íntimo con la persona que nos gusta, que nos atrae o que amamos es mucho más que coito y pirotecnia –que por lo general solamente tienen los hombres - y que suele ser el objetivo de cualquier intercambio de pieles y sudores.Sin embargo, es necesario saber que el cuerpo femenino es todo un mapa de zonas sensibles y dispuestas a ser descubiertas y exploradas, pero que permanecen, muchas veces, en la ignominia gracias a la ansiedad, egoísmo e ignorancia de los hombres. Deberíamos asomarnos a la vasta carta de opciones que se presenta ante nuestros sentidos para disfrutar y, sobre todo, para hacer disfrutar a quien ha decidido compartir ese momento y que, de ambos depende hacerlo inolvidable. Alguna vez escuché de una mujer una frase que resulta muy ilustrativa: “La persona que nos arranca los mejores orgasmos, lo hace mucho antes de arrancarnos la ropa”, así que en ese tenor, es hora de dejar de ser tan predecibles en la cama y correspondamos a esa complicidad, voluntad y expectativa vertidas sobre nuestros hombros. Las mujeres no necesitan más tiempo que nosotros, es solo que los hombres necesitamos más imaginación y paciencia para descubrir los ‘passwords’ de nuestra compañera.

El encuentro no empieza en la alcoba, es todo un flujo de situaciones que detonan con una mirada. La comunicación es crucial en este sentido, porque siendo un viaje tan enriquecedor y delicioso, deberíamos aprender a transitar en Clase Premier y hacerlo de modo satisfactorio para ambas partes.

Las prisas nunca serán buenas, la ansiedad debe quedarse encerrada en el armario, los sentidos tienen que actuar de modo que brinden toda la información necesaria para que la piel de nuestra contraparte se instale, de a poco en la nuestra, y que se fundan irremediablemente. En el encuentro erótico, los fuegos artificiales no deben ser un objetivo, ¡sino una irremediable consecuencia! porque en caso contrario, quedará una desazón natural.

 

No sabemos todo

Es un golpe al ego masculino, pero debemos asumir que no sabemos todo en cuanto a sexo. Descubramos cosas nuevas porque de nosotros depende que esas enseñanzas aporten y no sentirnos ofendidos por cualquier sugerencia que nos haga nuestra compañera. Siempre será mejor recibir sugerencias y ponerlas en práctica, que ser un fastidio que las obligue a fingir situaciones que a nadie dejarán contento, salvo a nuestro ingenuo e inmenso ego.

Nadie es igual

Podemos asegurar que existen zonas erógenas que todos conocemos, pero la intensidad y duración de sus estimulaciones varía mucho en cada cual. Ellas tienen capacidades sensoriales que los hombres no sospechamos, así que es más fácil encontrar a una mujer que logre momentos inolvidables con el roce de una pantorrilla, el cóccix o el cuello, que un hombre que sea capaz de reconocer esas mismas sensaciones fuera de sus genitales.

Previo

El juego previo es tan importante como la cópula misma. Es sorprendente la cantidad de quejas que he escuchado respecto a hombres que en cuanto se les acelera el pecho, quieren abrirse las cremalleras de los pantalones, así que es momento de dejar de lado esas actitudes cavernarias y optar por la paciencia sin ansiedad.

Post

¿Que ya terminó y me duermo o me tengo que ir? ¿Es acaso necesario decir que esa actitud es la que mejor representa la falta de interés por nuestra compañera, ya sea de vida, o de esa ocasión? Un poco de sensibilidad, por favor.

 Adiós al falocentrismo

Si una mujer nos dijera: “Okay, vamos a la cama pero si terminas o hay penetración, me marcho” más del 90% de los hombres aceptaríamos solo esperando trasgredir nuestra promesa. El hombre sin imaginación se nota desde lejos. ¿Por qué no nos abocamos a entrenar nuestras manos, dedos, boca, lengua, nariz o pecho de modo que nuestro falo a veces goce de vacaciones y agregue nuevas páginas al libro de la imaginación? Dejemos de ser predecibles y erradiquemos las innumerables quejas que con justicia, se esgrimen sobre nuestro gremio. Hagamos del sexo un viaje en primera clase. #Belleza #Arte #Matrimonio