La vinculación afectiva entre padres y #Niños recién nacidos crea en los niños una sensación de seguridad. Sin amor, el ambiente vital infantil permacene frío, aunque esté provisto de toda clase de comodidades. El lactante experimenta inconscientemente su situación y capta el afecto que le ofrecen las personas que integran su mundo circundante. Puesto que no es capaz de vivir por sí solo, su mamá debe ocuparse de todos los detalles de su vida cotidiana.

Los neonatos tienen la capacidad de conocer lentamente los elementos que lo rodean, a pesar de dormir durante largas horas, manifiestan su necesidad de alimento por medio del llanto. Además, necesitan un cuidado múltiple que no se limite sólo a necesidades corporales. En el recién nacido, el afectuoso contacto con la madre es una condición indispensable para su bienestar.

Se recomienda que la madre hable con el bebé, juegue, lo acaricie y se alegre con el recién nacido. La manera de cargarlo repercute en el niño, mientras percibe este contacto afectuoso y tiene la vivencia del tono de la voz de mamá. Una palabra dura puede producirle un susto o un shock, en cambio una voz afectuosa le asegura favorablemente la propia existencia afectiva. Sin embargo, tampoco es conveniente el cuidado maternal exagerado. Al igual que el niño necesita una mano protectora que le comunique la sensación de seguridad, son perjudiciales los mimos o caricias excesivas. El niño se acostumbra a que se ocupen de él regularmente y reacciona a gritos y llantos cuando le faltan estos cuidados.

El papá también está incluido en su círculo vital, si se ocupa de él frecuentemente, lo que es altamente recomentable en esta nueva sociedad. Ambos, papá y mamá, deben responsabilizarse por la atención, cuidado y protección del recién nacido, para crearle óptimas condiciones de estabilidad emocional, cariño y ternura.

Amor abnegado

Especialistas afirman que los bebés conocen su entorno rápidamente, citan el ejemplo ocurrido en una clínica infantil, en la cual llamó la atención el hecho de que un niño lactante comenzaba a llorar regularmente a las cuatro de la tarde. Era la hora en que su papá regresaba de la oficina, lo cargaba y comenzaba a jugar con él. El "reloj interno" del niño funcionaba de idéntica manera para la ingestión de alimentos, como para esta vivencia psíquica.

Durante los primeros meses de nacido, el lactante no distingue todavía una persona de la otra. El papel de la mamá podría desempeñarlo cualquier otra persona que le cuidara, sin que el niño se diera cuenta de ello. Sin embargo, repetidas observaciones demuestran que el sentido de vista de los recién nacidos se adapta a las diferencias cromáticas intensas. De esta manera los bebés se acostumbran, por ejemplo, a los vestidos blancos de médicos y enfermeras y reacciona con llanto si la madre lo carga vestida con ropas de colores oscuros.

Existen numerosos hogares, especialmente de familias americanas con niños recién nacidos que suelen estar organizados externamente de manera ideal, en los cuales a pesar de todos los cuidados externos que le proporcionan al bebé, los lactantes alcanzan una cifra de mortalidad infantil mucho más elevada que en las clases sociales más bajas, provenientes de barrios pobres. Esta realidad refleja que los cuidados prácticos estructurales racionalmente no bastan para conseguir con éxito el desarrollo del niño, si le falta el amor abnegado. #Familia #Medicina