Debido a la crisis económica que atraviesan actualmente muchos países, la gran mayoría de los niños contemporáneos son inevitablemente hijos únicos y deben aprender a vivir con su condición a cuestas. Cada día aumenta el número de matrimonios que optan por reducir su descendencia y asumen que en su modelo de vida sólo hay lugar para un hijo.

Las inseguridades económicas que depara el mundo actual, junto a la reducción del poder adquisitivo familiar y el problema habitacional, son factores que contribuyen a tomar esta decisión en la pareja.

En el mundo actual, los miembros de la #Familia sufren por el poco tiempo disponible para atender a los hijos, debido a las largas jornadas laborales que deben emprender tanto el hombre, como la mujer, así como la brevedad de las uniones matrimoniales, lo cual representa las causas para que las parejas hayan reducido la cantidad de hijos.

Desde el el punto de vista psicológico, muchos son los mitos que rodean al hijo único, catalogados por la sociedad como personas egoistas, consentidas, flojas, solitarias y egocéntricas.

Según especialistas en psicología infantil, los hijos únicos no necesariamente tienen que ser malcriados, tremendos o caprichosos. Sin duda, están en riesgo en cuanto a su proceso de socialización e individualización, debido a la soledad y vacío que reina en su entorno, ya que no cuentan con hermanos con quien compartir o vivir experiencias durante su desarrollo emocional.

Es posible que el proceso de socialización no se dé en el hijo único correctamente, debido a la falta de hermanos. Es importante enseñarles a vivenciar la existencia de otros ninos, aprender a esperar su turno, a tolerar, compartir, dar y recibir.

Los amigos imaginarios

Muchos padres tienden a consentir mucho al hijo único, bien sea con juguetes, llevándolo a pasear constantemente para distraerlo e inclusive comprarle mascotas, para sustituir el vacío emocional que enfrentan debido a la ausencia de hermanos. Muchas de estas actitudes son positivas, sin embargo, el exceso de mimos y regalos puede ser perjudicial, si no se educa al niño apropiadamente.

En ocasiones los progenitores cuidan tanto al niño, que no lo dejan ejercer sus habilidades, lo que le puede ocasionar el desarrollo de una personalidad insegura. Los padres de hijos únicos son propensos a centrar la atención en el niño como eje de su vida y le dan afecto por triplicado.

Cuando los hijos únicos le dicen a sus padres que quieren tener hermanos, es el resultado de vivir sin tener con quien compartir, es normal verlos jugar con amigos imaginarios. Por su parte, las madres de hijos únicos suelen ser sobreprotectoras e involuntariamente crean en los niños angustias en la separación, de esta manera cuando dejan al nino en la escuela, éstos gritan, lloran y somatizan. Es la madre la que en el fondo no quiere dejarlo, la angustia no es del niño, sino que la transmite la mamá.

De acuerdo al modelo educativo que le inculcan los padres a los hijos únicos, éstos por lo general suelen estar sobrealimentados y son objetos de excesivos cuidados en el vestir, además suele abrigárseles mucho. En ocasiones son niños que pueden desarrollar tardíamente su lenguaje y no aprenden a valerse por sí mismos a la edad que otros lo hacen.

En este sentido es necesario la reflexión por parte de los padres sobre las condiciones psicológicas que aplican en el proceso de #Educación y socialización de hijo único, quienes deben estimular en el niño el desarrollo cognitivo y emocional lo más sano posible. #ADN