Cuando la madre acurruca al bebé en sus brazos por primera vez, se inicia un acontecimiento vital que durará durante la vida de ambos, para lo cual se recomienda amor, cuidados y ternura. Los estímulos provenientes de los padres son necesarios para ayudar al recién nacido durante el proceso de maduración de su sistema nervioso central.

Sin embargo, estos estímulos requieren cierto grado de control, cuando fallan es posible que el bebé manifieste retardo motor, y por el contrario si son demasiado repetitivos, el niño presenta una limitación en sus posibilidades de adaptación.

El médico pediatra Cohen - Solal, describió una historia sobre esta realidad que enfrentan algunos padres con bebés.

Anuncios
Anuncios

Se trató del caso de un lactante que fue hospitalizado desde el nacimiento, debido a una infección cuyo tratamiento exigió quince días; después de reencontrarse con su madre se niega a comer en casa y se debilita hasta el punto de requerirse una nueva hospitalización. La mama luchó durante tres días intentando alimentar al niño, mientras observaba desconsolada que el bebé rechazaba el alimento, sin embargo, una vez en el hospital el niño tomó sus teteros sin problema.

Dado de alta por segunda vez, el bebé manifiesta un nuevo rechazo al alimento, los padres desesperados piden ayuda a una amiga para que lo alimente y éste lo acepta glotonamente. La madre comprende que la amiga había tenido éxito porque llevaba un vestido blanco, lo que puso en evidencia que el niño estaba condicionado a que lo alimentaran enfermeras vestidas de blanco.

Anuncios

Utilizando una bata blanca la madre comenzó a alimentar a su hijo y todo estaba en orden nuevamente.

Especialistas afirman que estas conductas pueden ocurrir el #Niños pequeños y evidencian que ante la falta de intercambios afectivos personalizados con las enfermeras, el niño se había fijado en un elemento del ambiente, al que le había atribuido un valor y del cual estaba dependiendo. Es por ello que médicos pediatras y psicólogos infantiles sugieren a los padres encontrar un punto medio entre los rituales tranquilizantes y la estimulación de los pequeños para ayudarlos a crecer sanos y felices.

Los estímulos esenciales

Muchos estímulos sanos y eficaces pueden ayudar a los bebés a iniciar su etapa de desarrollo sin tropiezos, por ejemplo, el bebé espera la sonrisa y las vocalizaciones de su madre, pero si esta permanece muda e impacible no lo ayuda a aprender a escuchar sonidos que para él serán necesarios e importantes como la voz de mamá.

El diario contacto que ambos padres realicen con el nené servirá para estimularlos lentamente y sin sobresaltos, a través de caricias, canciones, abrazos y todo el amor que demandan para iniciar su etapa de crecimiento. Por otra parte, esta rutina ayuda a mamá y papa a decodificar los gritos o llantos del niño, relacionadas con el apetito, las incomodidades de la temperatura o cualquier otra molestia que los incomode. #Familia #Nutrición