Los #Niños de uno a tres años pueden padecer de dificultades para conciliar el sueño, lo cual en ocasiones involucra la lactancia materna en horarios demasiados estrictos. Un biberón nocturno podría poner fin a esta condición de los infantes, quienes requieren descansar al menos ocho horas durante las noches y dos horas durante el día.

Los pequeños manifiestan conductas que reflejan la necesidad de dormir, como chuparse el dedo pulgar, el chupón, jugar con un muñeco o peluche, lo que representa un comportamiento esencial para una buena transición de la vigilia al sueño.

Cuando el niño comparte con los demás de manera sana y está socializado tiende al vencer el miedo por la oscuridad y el sueño, por lo general aborda la noche sin temor. Las pesadillas infantiles son con frecuencia la expresión de estas angustias mal disipadas.

El amor al niño de parte de sus padres, abuelos, hermanos, tíos y primos lo ayudan a crecer sanamente y a lograr buenos hábitos de higiene del sueño, muy especialmente el cariño proveniente de los familiares que viven bajo el mismo techo. Comportamientos violentos, como gritos, discusiones, peleas o ruidos fuertes y perturbadores lo alteran psicológicamente, generándole huellas indelebles, que sin duda afectarán su crecimiento físico y emocional.

Camino a la escolaridad

Al comenzar el preescolar o la etapa de educación inicial en la guardería, los niños afrontan el estrés de los horarios, despertarse temprano, bañarse, desayunar e ir al colegio son rutinas que conviene inducirle lentamente a partir de los 4 años en adelante.

Debido a la fragilidad de los pequeños y a la propensión a adquirir enfermedades y virus, es necesario que los padres vigilen su programa de vacunación para prevenir enfermedades contagiosas que pueden adquirir durante el contacto con otros niños de la misma edad.

Igualmente, los chicos comienzan a cumplir horarios que regulan el funcionamiento del cuerpo, pasando de la etapa de actividad a las horas de descanso, para lo cual se recomiendan espacios abiertos, con una ventilación adecuada y silenciosos para conciliar el sueño con facilidad.

Con el inicio de la escolaridad, los niños afrontan las presiones de la competencia, los problemas de la aclimatación y el desequilibrio afectivo que implica tener que acostumbrarse a la escuela, a la maestra y a los compañeritos del salón de clases.

En esta etapa se inicia el proceso de socialización, independencia, autoestima, desarrollo de la personalidad y evolución cognitiva. Llama la atención de la maestra a cada rato, a quien considera de alguna forma la madre sustituta mientras está en el colegio.

Es frecuente que entre los 2 y 6 años de edad, los chicos desarrollen pesadillas y episodios de sonambulismo. Tales perturbaciones del sueño casi siempre acompañan este período de intensa evolución psicológica. Estos síntomas suelen aparecer entre los 7 u 8 años, cuando el niño ha asimilado las nuevas reglas de su vida social y familiar. Se puede ayudar, en la medida de lo posible, dándole su propio cuarto.

Los padres por lo general desean que sus hijos permanezcan cerca de ellos mientras duermen, sin embargo esta cohabitación prolongada corre el riesgo de mantener a los pequeños en un estado de dependencia afectiva.

Los pediatras y psicólogos infantiles recomiendan enseñarle a los niños chicos buenos hábitos de higiene del sueño, para recuperar las energías perdidas durante el día y afrontar con vitalidad la jornada del día siguiente. #Psicología #Curas de enfermedades