La trágica balacera que se dio lugar en el Colegio Americano del Noroeste el pasado 18 de enero en Monterrey, ha despertado cientos de dudas que hasta el momento solo pueden contestarse con más incertidumbre. El porqué de los actos del joven Federico, la complicidad que pudiese tener con cierto sector de la población que promueve el odio por medio de las redes sociales y el grado de culpabilidad de los padres de este niño aún permanecen siendo un misterio, no obstante, algo bueno ha despertado en las mentes de los profesionales de la #Salud mental, quienes preocupados por este tipo de eventos lamentables, han invitado a la población a evitarlos mucho antes de que sucedan, por medio del diálogo con los menores.

Seamos honestos, los niños y jóvenes de hoy tienen acceso a más información de la que sus padres quisieran que tuvieran, a veces en beneficio de ellos, a veces no. Debido a esto es imperativo estar al tanto de lo que han visto y escuchado sobre este tema y demás circunstancias violentas, con el propósito de explicarles la naturaleza de estos hechos, escuchar qué ideas atraviesan su mente al ver cosas así, saber cómo ha repercutido en sus emociones, etc.

La especialista Nelia Tello, de la Escuela de Trabajo Social de la UNAM, destacó lo siguiente: “Lo más importante es dejarlos hablar, hacer una sesión en donde ellos puedan explicar, expresar qué es lo que sienten y cómo lo sienten, hablar entre ellos y comunicarse. Sería ideal que la persona que esté delante pudiera conducir hacia eliminar los miedos y verlo como una situación excepcional de un niño que está enfermo… que reflexionaran cómo los estamos empujando a la violencia a tal grado que se les ocurren soluciones a nuestros problemas en función de armas". Atinadamente, la especialista nos hace hincapié en algo esencial no sólo para la prevención de delitos o actos vandálicos sino para la educación y crianza básica de todo niño/a, un elemento que muchas veces olvidamos a pesar de ser un derecho constitucional del niño/a: la escucha.

¿Cuántas veces pudimos haber evitado una discusión, un conflicto o una tragedia si sólo hubiéramos escuchado al implicado? No es un secreto que la orientación de una voz con experiencia y con mayor conocimiento siempre será necesaria en la crianza, entonces, ¿por qué hemos dejado de escuchar a los más pequeños de la casa? ¿No es más fácil orientar una mente cuando es fresca y sin atisbo de crueldad?

Aún no conocemos las circunstancias de vida que Federico debía enfrentar día con día, pero sin duda su ejemplo puede servir como un referente de la única alternativa que jamás soluciona nada: la violencia. Es importante que se considere la edad del niño con respecto al grado de información que debe dársele, de igual forma manejar estos tópicos evitando los tabús, orientando a la discusión de cualquier tema sin miedo a represalias. Esta es otra época, otro pensamiento, los niños necesitan entender lo que pueden enfrentar mientras van creciendo y necesitan estar preparados para todo. La era del secretismo llega a su fin, por lo tanto debemos utilizar la información para algo positivo.

Una de las principales causas de que los jóvenes cometan este tipo de actos es la desatención de los padres, la falta de comprensión y apertura emocional, quizá sea incómodo, quizá no todos tenemos la destreza para saber hablar con los menores, pero es algo imperativo que no sólo salva la estabilidad familiar, muchas veces podrá salvarles incluso la vida. #Psicología #Estudiantes