El Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales o DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, por sus siglas en inglés) ha sido utilizado desde el año 1940 en su primera edición (DSM-1) para agilizar la clasificación de los trastornos mentales así como de sus síntomas y duración, además de algunos otros factores desencadenantes. Muchos lo consideran hasta estos días como la “Biblia de los psicólogos y psiquiatras” No obstante, parece que la última versión lanzada en el 2013, no ha obtenido la aceptación esperada.

Uno de los encargados de la supervisión y revisión de las ediciones del DSM, psiquiatra catedrático de la Universidad de Duke, Allen Frances, ha emitido algunas autocríticas que generaron preocupación en la comunidad científica dedicada a la #Salud mental, pues ha dicho que esta versión está muy lejos de ser precisa, la considera demasiado ambiciosa y riesgosa.

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En una sincera entrevista, el catedrático comenta que el trabajo del DSM V se ha ampliado de manera abismal, incluyendo patologías que podría tener cualquier ser humano “funcional” haciendo ver que todos seríamos enfermos mentales. Este hecho establece una alerta favorecedora a las industrias farmacéuticas, ya que la demanda de medicinas para controlar este tipo de enfermedades aumentaría. Según sus propias palabras: “No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución… Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos…”

El experto afirma que el DSM-V posee una precaria redacción e investigación de algunas nuevas patologías y añade que en ocasiones llega a ser incoherente.

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La repercusión de esta versión del DSM ha llegado a tal grado que el Instituto Nacional de Salud Mental en E.U. ha decidido separarse completamente de los criterios de este manual, ya que según el director de este instituto, Thomas Insel, carece de validez a nivel mundial; no obstante se muestra abierto a crear un sistema de clasificación más completo y que demuestre realmente los avances científicos en esta índole. No es necesario mencionar el impacto que esta decisión tiene sobre la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, creadores del DSM) Sin embargo, podría ser la ventana a un nuevo camino en el descubrimiento de las enfermedades mentales y las diversas causas que les atañen.

Cabe mencionar que, no sólo el sector clínico es afectado debido a las faltas del DSM-V, de igual manera en el ámbito forense no faltará un astuto abogado que desapruebe cualquier criterio establecido por este manual, dejando cientos de casos sin resolución quizá hasta limitando el cumplimiento de la justicia.

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A todo lo anterior, debemos sumar la poca cultura que poseemos como individuos acerca de las enfermedades mentales, la falta de iniciativa al conocer el estado mental de uno mismo, el enfrentamiento hacia el adolecer psicológico y muchos más tabúes que no logran superarse en la sociedad a pesar de estar en el siglo XXI, donde el avance de la tecnología es mayor al alcance de nuestro propio conocimiento psíquico. Sin duda, un inquietante destino le espera a la endeble comunidad psicológica y psiquiátrica. #Psicología #Investigación Científica