La energía no es un cuento, al contrario, es la fuerza vital que sostiene cualquier maquinaria o dispositivo, incluyendo nuestro cuerpo. Cuando un organismo muere lo que sucede es que, simplemente, ya no puede producir más energía.

Azúcares, vitaminas, proteínas y demás sustancias presentes en la alimentación diaria, constituyen las fuentes de las que el cuerpo humano se vale para sintetizar y producir energía y conservar así su buena salud.

Así que el cuerpo, como cualquier otra maquinaria, necesita grandes cantidades de energía para funcionar, sobre todo el cerebro, y cuando esta deja de estar equilibrada se produce la enfermedad.

Ahora bien, ¿cómo regenerar esa energía gastada? Tenemos opciones múltiples; la lógica nos habla de sueño, alimentación adecuada y ocio constructivo, pero parece que nuestra forma de vida nos despoja de la posibilidad de recuperar el combustible vital de forma saludable, así que, tratando de llegar a alguna parte, nos tiramos encima alguna substancia que nos permita sostener el ritmo que se nos exige y decimos: ya descansaré después, ahora no puedo ni agarrar una gripe.

Y substancias abundan, entre ellas, las cada vez más populares #bebidas energéticas que han logrado posicionar la idea de que su consumo aumenta la energía y permite un mayor rendimiento a nivel deportivo o de trabajo ofreciendo energía infinita a cambio de unas pocas monedas.

¿Cuánto cuesta la energía “infinita”?

Pues al parecer el precio es tu calidad de vida. Hace pocos meses, la British Medical Journal, en su página web, publicó un estudio que documentaba el caso de un ciudadano británico que desarrolló, en tan solo 3 semanas, una #hepatitis c aguda que los médicos no han dudado en relacionar con el consumo de bebidas energéticas.

El hombre, un obrero de construcción de 50 años de edad, previamente sano, consumió entre 4 y 5 latas diarias de estas bebidas buscando soportar las intensas jornadas laborales que cumplía, lo que le significó una ingesta de 160 a 200 miligramos de niacina en veinticuatro horas, casi 200% más de la dosis diaria recomendada.

Niacina, vitamina B3, ácido nicotínico

Todas son lo mismo, una vitamina del grupo B que se disuelve en agua y no deja residuos en el cuerpo (su exceso se evacua en la orina) pero que en cantidades excesivas puede llevarte incluso al cáncer de hígado derivado de la inflamación hepática severa o hepatitis.

El caso en cuestión (y no es el primero) nos habla de un exceso de consumo en corto tiempo, de acuerdo, pero la tendencia mundial demuestra que el consumo diario de las bebidas energizantes crece, sobre todo en poblaciones jóvenes. Pero,¿sabemos realmente qué efectos tienen a largo plazo las sustancias presentes en la bebidas energéticas?

La hepatitis no es el único peligro asociado a estas bebidas, se sabe que causan fallos cardíacos que conducen a una muerte súbita, pero, ¿tienes idea qué le hace a tu organismo la taurina?, ¿cuánta azúcar refinada contienen o cómo te lleva rápidamente a la diabetes la sobreproducción de insulina que generan los carbohidratos simples concentrados, presentes en las bebidas energéticas? #vitamina B