Al nacer el niño llora fuertemente, ha llegado a este mundo como un ser que vive independiente, fuera del cuerpo de la madre. Sin embargo, el recién nacido es un ser que requiere cuidados y atención debido a su fragilidad y delicadeza. Desde sus primeras horas de vida, el niño no es capaz de valerse por sí solo, debe aprender las funciones vitales más importantes. El instinto de succión es el único que posee y el único acto que es capaz de realizar después del parto.

Cuando el cuerpo del niño necesita alimentación, el bebé manifiesta su hambre a través del llanto y, una vez presentado el pecho de la madre o biberón, comienza a succionar y a tragar.

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El recién nacido sabe llorar y deglutir, lo que demuestra que funcionan los órganos de la nutrición y su aparato digestivo, al mismo tiempo funcionan el aparato respiratorio y el circulatorio, es decir, todas las funciones fisiológicas regidas por el sistema circulatorio vegetativo.

Estas funciones corporales de los bebés recién nacidos son las que más adelante, en su madurez, se sustraen en gran parte al dominio de la voluntad, desenvolviéndose de un modo autónomo, específicamente desde la infancia hasta la tercera edad, en la cual el ser humano comienza a perder sus capacidades fisiológicas, algo común y natural en las personas mayores.

El amor al recién nacido

La situación inicial de los neonatos se caracteriza por su fragilidad y poco conocimiento del mundo circundante. En los bebés no existe aún una vida anímica consciente, sin embargo hay presentes una serie de vivencias afectivas de tipo inconscientes, vago y desarticulado, cuyo origen se debe a la percepción de estímulos exteriores.

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Los órganos sensoriales del recién nacido van desarrollándose lentamente, el sentido del oído es rudimentario, el bebé escucha muy poco y sólo reacciona frente a ruidos fuertes, que le producen una sensación de alarma, por ejemplo, al cerrar una puerta con violencia el bebé se sobresalta.

Está demostrado que el bebé recién nacido percibe el calor y el frío, siendo el llanto la respuesta a esas sensaciones. Funciona igualmente el sentido del tacto, el gusto y el olfato. El recién nacido duerme mucho, sin preocuparse por lo que pase a su alrededor. #Derechos #ADN