Interesante título, ¿no? ¿A quién se le podría ocurrir que el tamaño de nuestro cerebro está relacionado con el grado de simpatía que tenemos? Pues al parecer, la ciencia lo confirmó.

Al parecer, tras la noticia de la posible desaparición del DSM (El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) que ya te habíamos contado aquí, se nos están brindando las primeras pistas de que algo muy importante se acerca en el futuro de la psiquiatría y la #Psicología en cuanto al diagnóstico de los trastornos, esto es debido a que en la Universidad de Cambridge se realizó un estudio en el cual pudo comprobarse que existe una relación entre la forma que posee nuestro cerebro con la tendencia a desarrollar algunas características de personalidad, padecimientos, y el nivel de riesgo a padecerlos.

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La investigación constó de un grupo de 500 personas de entre 22 y 36 años, los cuales fueron sometidos a un análisis que tenía como propósito evaluar las diferencias del córtex, la corteza donde se encuentra la materia gris. Lo que el estudio arrojó se ha convertido en un paso crucial para el entendimiento de los trastornos mentales, ya que pudo comprobarse que el nivel de neurosis, por ejemplo, varía en personas que poseen un córtex más grueso, y con área menor, así como la escasez de pliegues en algunas regiones, según lo apuntó la académica y participante del estudio Roberta Riccelli, miembro de la Universidad italiana Magna Graecia. La experta también indicó: “Esto puede darnos la oportunidad de detectar a personas que tengan alto riesgo de desarrollar una enfermedad mental de forma preventiva, lo que tiene obvias implicaciones para una intervención rápida

Aunque lo anterior nos parezca una respuesta caída del cielo a la pregunta que ha atormentado durante años a los profesionales de la #Salud mental: ¿qué produce un trastorno mental, la disposición genética, la crianza o el ambiente? El estudio parece ser determinante, y los investigadores aún dudan en asegurar que la herencia determina al individuo dado que la forma del cerebro está determinada por la genética pero también por factores ambientales.

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La incertidumbre sigue pero el camino comienza a verse más claro y positivo. #Investigación Científica