La #Ciencia avanza a pasos agigantados en busca de soluciones que nos procuren el bienestar necesario para la buena vida que todo ser humano. Por desgracia, y es importante entender, que pese a este avance, la ciencia aún no tiene todas las respuestas y mucho menos aquellas que requieren cuestiones inmediatas o que inclusive transgreden los estándares naturales de progresión, como es el caso con los #Medicamentos milagrosos que nos prometen eficacias que sobrepasan sus posibilidades y distan mucho de sus acciones reales.

El peligro aumenta cuando, en las revisiones realizadas por la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios de la Secretaría de #Salud), se han identificado más de 250 productos o servicios ‘milagro’ mal clasificados, ¿a qué se refiere esto? Pues bien, las sustancias referidas son en términos más estrictos, consideradas como candidatas a fármacos y que al registrarse como productos cosméticos o suplementos alimenticios evitan los exhaustivos estudios que deben realizarse durante un proceso que lleva alrededor de 10 años en laboratorio, simulaciones computacionales, evaluaciones en modelos animales y humanos, para lograr una aprobación legal que sustente los efectos de su uso o abuso. Así, al no realizarse los procedimientos como corresponden sólo aumentan los posibles riesgos nocivos a la salud a los que son proclives los consumidores. A esta situación se suma la presentación publicitaria de "satisfactores inmediatos" que se les da en los medios de comunicación y que carece de permisos o avisos publicitarios, dando entrada al error o exageración de sus propiedades.

Asimismo hay que considerar dentro de los daños, los correspondientes a la economía de los individuos que los adquieren, ya que se trata en su mayoría de productos altamente costosos y que no sirven para nada o, peor aún, ocasionan el consumo de otros artículos que contrarresten los perjuicios causados por los primeros.

Por desgracia, la insuficiencia de leyes que permite ciertos "huecos" legales, propicia, a su vez, a que los fabricantes de estos medicamentos aprovechen para continuar esa clase de fraudes. Condición que además de desfavorable, refleja una sociedad plagada de creencias populares que, alejándose cada vez más de los avances científicos, pareciera remontar a la Edad Media donde las ideas místicas de sustancias "cura-todo" eran parte de la sociedad.

Es momento de enfrentar la realidad, no existen soluciones mágicas en cuestiones de salud, preservarla es asunto de enfrentar el día a día de la mejor manera.