Estaba convencida que con mi estilo de vida era imposible comer de manera saludable, eso de cuidar lo que se come era sólo para personas con mucho tiempo y sin vida. Me parecía absurdo que yo que estudio, trabajo, hago voluntariado y me gusta pasar tiempo con mis amigos, pudiera tener un modo de vida saludable.

Creo que muchos de nosotros nos dejamos comer la cabeza por el “tengo mucho que hacer”, “no me queda tiempo” y demás. Un montón de frases hechas que a la larga se traducen en: todo me importa más que yo mismo. Lo cierto es que más allá de las implicaciones físicas de la alimentación, el cuerpo, esa máquina perfecta que tenemos, necesita que la cuidemos o colapsará: un cuerpo cansado no podrá, estudiar, trabajar, hacer voluntariado y tener vida social.

En este artículo te comparto cómo comer de manera saludable durante toda la semana SIN tener que sacrificar nada de lo que te hace feliz.

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Todo es cuestión de organizare

Planear y ejecutar nuestras comidas según nuestras necesidades es lo más importante cuando se trata de un estilo de vida saludable. Todos los domingos en la mañana me siento y miro mi horario, ordeno reuniones, planes de amigos, horarios de estudio y calculo qué días debo almorzar fuera de casa. Planeo todo lo que está en mis manos, y a partir de ello actúo.

Por ejemplo: tengo clase de 7 todos los días y, usualmente, no desayunaba (porque me gusta más dormir). Así que ahora dejo listo mi desayuno la noche anterior en un envase que sea fácil de llevar, avena, frutas picadas, un huevo duro. Como mi combustible es el café dejo la cafetera lista, que sólo sea cuestión de apretar un botón a las 4:30 y ella haga su magia mientras me doy una ducha. Al salir café fresco y todo listo.

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Si alcanzo a desayunar en casa ¡bomba! Si no, al estar en un envase portátil, va a la lonchera y me lo desayuno en el camino o en la primera hora de clase.

Si mi día es muy largo, por ejemplo, organizo también las meriendas, tanto la de la mañana como la de la tarde: una pieza de fruta cualquiera, un paquete de maní o frutos secos, una tortilla de lechuga con jamón y queso para la tarde, una galleta de arroz con mantequilla de maní ¡en fin! Lo que hay son ideas para merendar: todo lo dejo listo la noche anterior en una bolsa ziploc en la nevera y, en la mañana sólo es cuestión de meterlo en la lonchera. Mira este artículo sobre los carbohidratos que te puede ser super últil.

Quizás una de las cosas que más trabajo me cuesta son los almuerzos y las cenas, mi secreto es hacer doble porción, una que funciona como cena y otra que será el almuerzo del día siguiente (para mí no hay problema en repetir comidas, la verdad). Antes de sentarme a cenar lleno mi envase con la comida del día siguiente y lo guardo en la nevera, en mi corre-corre mañanero lo meto y salgo a toda velocidad.

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¿Por qué es la mejor idea del mundo?

Aunque puede ser “incómodo” llevar una lonchera (si te mueves en transporte público, como yo) vale la pena de mil modos porque ¡comes realmente bien! Sabes cómo está hecho todo lo que te llevas a la boca y como tienes opciones para picar hechas por ti, no caes en la tentación del taco o la empanada grasosa. Además (y esta es mi favorita) ¡ahorras mucho dinero! Pasé de gastarme cerca de 10 dólares diarios a gastar 1.5 ¡sólo por llevar comida!

¡Por supuesto que debes hacer elecciones saludables de alimentación! Y con muchísimo gusto te cuento cómo me organizo para hacer mis compras de alimentos (para tener siempre lo necesario y saludable) en un próximo artículo. #dieta #vidasaludable #organizarse