Desde épocas muy antiguas nació el maquillaje, todas las civilizaciones vinculan esta práctica con un valor simbólico, al igual que los colores. El uso del amarillo en el maquillaje se relaciona con la felicidad, el azul tiene poderes calmantes, el verde refleja descanso, el blanco invita a la paz y neutralidad.

Especialistas e investigadores sobre conducta humana y civilizaciones remotas, indican que untarse el cuerpo y la cara con determinados colores, es una práctica religiosa. Así como las iglesias de diferentes naciones varían los colores de sus ornamentos según sus celebraciones, las personas de las sociedades primitivas pintaron sus pieles con diversos colores, como señales de plegaria o protección.

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La realización del maquillaje era libre para personas de diferentes sexos porque correspondía a un sentido de religiosidad, no de #Belleza o de nivel social. Aún muchas civilizaciones mantienen esta práctica, con la finalidad de adorar a sus dioses o realizar algún acto vinculado con sus creencias espirituales.

Sin embargo, con el transcurrir de los años pasó a ser un privilegio para la cortes y clases burguesas, pero casi nunca entre el pueblo. Finalmente, el maquillaje se democratizó en el siglo XX , por razones técnicas y vinculadas con la demanda, conformada en su mayoría por mujeres, el maquillaje se fabrica hoy a gran escala y a precios accesibles en todo el mundo, en comparación con aquellos tiempos cuando se preparaba artesanalmente y a gran costo.

Belleza y nivel de vida

Por razones financieras de las empresas fabricantes, los precios de los maquillajes son apropiados para todas las personas, rondan desde los más económicos hasta los más costosos y van de la mano con el nivel de vida de las diferentes clases sociales.

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Por razones de información, es común observar que las revistas, el cine, los afiches y la publicidad presentan nuevos modelos a los cuales el público trata de imitar, adoptando un tipo determinado de maquillaje. En cuando a la distribución no es necesario acudir a una perfumería, pues los grandes almacenes venden una extensa serie de productos.

El maquillaje y la emancipación femenina guardan una estrecha relación, derrumbando el mito de la fragilidad en la mujer, haciéndola sentir libre y competitiva. En las sociedades modernas y a nivel mundial, con mucha frecuencia, la mujer destina importantes cantidades de dinero para comprar sus productos de maquillaje, además de conferirle gran brillo y realce a su apariencia. #Cultura #Moda