La #ansiedad, junto con la depresión, es uno de los males psicológicos más comunes en el mundo, pudiendo ser asociados entre sí e incluso sufrir de ambos al mismo tiempo. Según el Petite Larousse de Psychologie (2010), la ansiedad es un estado emocional de tensión nerviosa y miedo fuerte, comúnmente crónico, pudiendo impedir a la persona que lo sufre el lograr sus metas y #disfrutar de la vida.

Sentirse ansioso antes de una entrevista de trabajo es útil, ya que nos incita a ser puntuales y prudentes durante esta. Pero cuando la inquietud se vuelve excesiva y se convierte en fuente de sufrimiento, esta inquietud revela ser un trastorno de ansiedad generalizado o TAG, según el psiquiatra Antoine Pelissolo.

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Reconocer el TAG

La diferencia entre la ansiedad común y el TAG es que la segunda se dispara muy a menudo y por cuestiones que no valen forzosamente la pena. La ansiedad no es un delirio sino una amplificación de los problemas reales, respondiendo al estrés que generan de manera desproporcionada. Por lo general, se presente con un fuerte arranque de ansiedad acompañada de insomnio y nerviosismo, a veces con crisis de angustia.

Según el psiquiatra y psicoterapeuta Christophe André, la causa del TAG puede resultar de una serie de elementos, como la predisposición genética, la educación, un ambiente familiar marcado por la ansiedad o como resultado de las primeras experiencias de separación.

El Dr. André nos explica también que ocho de cada diez veces la ansiedad generalizada se transforma en fuente de otros trastornos, que revelan ser expresiones de ansiedad, como depresión, trastornos obsesivos-compulsivos (TOC), miedo a las relaciones sociales y fobias de todo tipo.

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Por otra parte, el Dr. Martin Rossam, citado por Psychologies UK, explica que preocuparse por algo puede dar la ilusión de control o de que se está haciendo algo al respecto sobre la situación que causa la inquietud; en otras palabras, el preocuparse genera en la persona con TAG un sentimiento de poder y de control sobre algo que no forzosamente puede controlar.

Combatir y acompañar

Existen diversas formas tanto de controlarla como de combatir el TAG:

  • Ejercicio, actividades de relajación y meditación.
  • Relativizar las situación: ¿qué fuel o que me puso nervioso?, ¿por qué me puso nervioso?, ¿a qué le tengo miedo o qué es lo que me preocupa?, ¿esta preocupación tiene un fundamento real?
  • Cerrar los ojos y concéntrese en la respiración.
  • Terapias cognitivas y de comportamiento conducidas por un experto (lo importante es aprender a controlar el estrés y a cambiar el #estilo de vida que lleva al TAG).
  • Comúnmente se prescriben ansiolíticos de tipo benzodiacepina (sedativo del sistema nervioso); sin embargo, es un tratamiento que debe ser prescrito por un especialista y por un periodo corto de tiempo, ya que genera un fenómeno de dependencia física o psicológica, el cual se manifiesta por la incapacidad de detener el tratamiento al tener que aumentar la dosificación, debido a que con el tiempo su eficacia disminuyen.

En general, la visión de una persona con TAG es radicalmente pesimista, por lo que requiere del apoyo de su entorno para sobrellevarlo y combatirlo; esto implica acompañar y motivar al ser querido a realizar actividades que lo ayuden, contribuir en la resolución de lo que la persona considere como un problema y, lo más importante, paciencia, escucha y disposición.

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