Cuando los padres crecen y enfrentan situaciones como enfermedades, dependencia económica, física o emocional, los hijos toman el rol paterno, aunque este no corresponda a su edad.

En esta situación intervienen también las creencias y tradiciones familiares, por ejemplo, existen padres que al salir de viaje le dicen a su hijo que, en su ausencia, él deberá encargarse del hogar y proteger a su madre y hermanos porque “ahora es el hombre de la casa”.

En algunos casos, las madres viudas o divorciadas convierten a su hijo varón en “esposo” al darle obligaciones que no le corresponden y en casos extremos, no permiten que el hijo (a) se case, porque consideran que es su deber cuidarlo(a) el resto de su vida.

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Lo mismo sucede con los progenitores que padecen algún desbalance mental o que son emocionalmente débiles e inestables y cargan a sus hijos con sus tristezas y preocupaciones.

Por otra parte, existe una situación distinta que también lleva al intercambio de papeles entre padres e hijos adultos y es que la expectativa de vida es mayor que hace años, ahora la gente vive más y no siempre cuenta con todas las capacidades físicas y mentales para hacerse cargo de sí mismos.

Otro elemento que favorece que los padres dependan de sus hijos, es la falta de planeación para el retiro, aunque muchos aceptan que no previeron cómo obtendrían ingresos después de la jubilación, porque tienen hijos que “tendrán que hacerse cargo de ellos”; la mayoría de los adultos mayores acepta que no le gustaría convertirse en una carga para sus hijos.

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Consecuencias del cambio de roles

“Un niño no puede crecer sanamente en un ambiente en el que no hay una clara diferenciación de roles”, “esto no nace de un día para otro, sino que se crea desde que los hijos son pequeños”, asegura la psiquiatra Martha Isabel Jordán.

A un niño que crece con responsabilidades que no le pertenecen, le resulta difícil construir su propia vida en la etapa adulta; además de que sus relaciones familiares pueden dañarse por el enojo, frustración y culpa que sienten hacia la situación que se vive, porque aunque no le guste ser el papá/mamá de sus progenitores, siente que es algo que les debe y por lo tanto, le corresponde cuidarlos.

La psicóloga Lucy Romero asegura que cuando un hijo se hace cargo de sus padres, provoca un severo desbalance en el sistema familiar, ya que se empodera, pero al mismo tiempo “se mutila” porque deja de hacer cosas en su propia vida. Y al mismo tiempo, disminuye la dignidad de sus padres, al tomar decisiones por ellos.

Por último, cabe destacar que también hay hijos que prefieren vivir con sus padres aún en su etapa adulta, porque no se sienten capaces de vivir su propia vida, ya sea solo o con una pareja. #Salud #Padres hoy