Seguramente usted tiene un amigo, familiar, compañero de trabajo o simple conocido que su vida depende de un ##cigarro.

Hay quienes al momento de levantarse, lo primero que hacen es prender un cigarrillo en la cama.

Otro hasta se meten a bañar fumando.

Algunos lo disfrutan después de tener sexo, o lo acompañan con una bebida alcohólica en todas las reuniones.

Los compañeros de trabajo salen de la oficina a las áreas al aire libre, creadas para ellos específicamente.

Hay quien fuma al manejar, trabajar, leer, estudiar, así como en un enorme número de alternativas, los pretextos nunca faltan.

Es por ello que cada día 31 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace presente su campaña en contra del ##tabaco, la cual lleva por título ##DíaMundialSinTabaco.

En esta ocasión la Organización lanza su mensaje al mundo entero para hacernos recordar la amenaza que representa el uso del #tabaco en el desarrollo y economía de los países, así como en la salud de las personas.

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Aunque existimos personas que por alguna causa no tenemos esta afición, eso no significa que no respetemos a quienes disfrutan del #cigarro, siempre y cuando esta acción, no afecte nuestro entorno social.

Dentro de este respeto también existen –aunque no parezca- una preocupación por esos seres cercanos que han decidido invertir dinero todos los días, en la compra de unos #cigarros, puros o #tabaco para pipa.

El hecho es fumar, sin embargo algunas cifras que nos ofrece la OMS, son tan fuertes que bien vale la pena compartirlas, hacerlas públicas y tratar de ayudar a que esas personas cambien sus hábitos.

El #tabaco cobra la vida de más de siete millones de personas cada año a nivel mundial.

El 12 % de las muertes en personas mayores de treinta años, tiene una relación directa y se deben principalmente al uso del #tabaco.

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El comprar #tabaco conlleva un desembolso y se calcula que los fumadores a nivel mundial, gastan cerca de 1.4 billones de dólares al año en la compra de #tabaco, lo que representa una gran pérdida en la productividad por enfermedad y muerte prematura.

Es de llamar la atención que cerca de 226 millones de adultos fumadores a nivel mundial, viven en condiciones de pobreza, es decir no habrá para comer pero sí para fumar.

Es alarmante que algunos hogares de países pobres, se destina más del 10% de los ingresos familiares en la compra de #tabaco.

Las enfermedades del tabaquismo afectan directamente a ciertas familias, dejándolas en la pobreza extrema al momento de que el proveedor del ingreso principal, se enferma o fallece debido a cardiopatías, neumopatías y cáncer.

La publicidad de las tabacaleras se enfocan en explotar el glamour, la posición y aceptación social, la igualdad de género y el éxito, es decir una persona que fuma es sinónimo de éxito y triunfo económico, según les hacen creer.

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El fumador tira las colillas ya sea en un cenicero o el irrespetuoso e inconsciente las bota a la calle, esto genera cerca de 10 mil millones de cigarrillos al día que representan el 40% de la basura recogida en la limpieza.

El humo del #cigarro avienta 7000 sustancias tóxicas y miles de productos cancerígenos al medio ambiente afectando también a que uno de cada dos niños sean fumadores pasivos.

Después de ver estas cifras alarmantes nos cuestionamos ¡Pero qué necesidad!

Aunque reitero que los no fumadores podemos respetar al fumador, lo que no podemos aceptar es que ellos tiren al medio ambiente tanta sustancia que daña la salud de todos.

Es difícil o imposible pensar que las personas van a dejar de ser fumadores por el simple hecho de ver estas estadísticas. Lamentablemente ellos no cambian sus hábitos de consumo y lo que es peor en la mayoría de los casos comentan a manera de chiste o para que no te tomes la molestia de explicarles el daño que se hacen, con toda franqueza te dicen: “de algo me he de morir”.