El perder a un ser querido nunca es fácil. Mucho menos si se trata de alguien con quien creamos un lazo afectivo muy fuerte. La tristeza nos invade, no entendemos un por qué. Son momentos donde bloqueamos cualquier otro sentimiento que no sea la tristeza y enojo. Sin embargo, podemos vivir un proceso de #duelo de manera sana, en atención plena. Es importante sacar la emoción contraída o la resistencia pues guardarla equivale a consecuencias más profundas para tu alma.

Cada persona es distinta, por lo tanto cada uno vive el duelo de modo diferente y aquí surge la interrogativa, ¿cómo enfrentar la pérdida de un ser querido? No existe una respuesta con exactitud, pero sí existe el proceso y una conciencia que fluye a partir de un golpe tan fuerte.

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Si no has llevado un proceso de terapia, estas etapas pueden resultar un poco más severas, pero no significa llegar a la asimilación del proceso, la experiencia de una pérdida siempre es fuerte, sobretodo porque llega un momento donde se añora el hubiera.

Si contamos con los elementos para apoyar a alguien que está pasando por una situación difícil, podemos entrar con cierta empatía con esa persona y ser una ayuda en este momento de transición.

El tema de la muerte en ocasiones es un tabú, pero entender lo que hay a su alrededor es una clave importante para ayudar al otro a comprender el dolor de la pérdida humana. Por ello, prefiero referirme a la persona que falleció como un ser que trascendió. Llegamos a esta tierra a tener una experiencia humana, pero cuando es el momento de dejarla, simplemente el cuerpo físico es el que deja de existir, pues el alma y el espíritu trascienden a un Plano Mayor, el regreso a la Fuente Divina.

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Sin hacer énfasis en una religión específica ya que este texto sólo pretende entender y ayudar a captar mejor la transición del espíritu.

¿Y qué sucede con los que se quedan?

Las familias, amigos, compañeros de trabajo, son ellos quienes están pasando pro el proceso de soltar y el ##desapego de aquel que trascendió. En gran parte, el proceso dependerá de la magnitud de lo perdido y de las circunstancias en cómo sucedió. Si fue #muerte natural y el ciclo de la vida así lo lleva o fue un accidente o algo aún peor.

Experimentar el sufrimiento, el vacío y el dolor, no nos hace más débiles, al contrario, dejarse sentir el enojo y la tristeza, ser vulnerables nos hace más sensibles y nos permite finalmente llegar a la asimilación, aceptar lo que ya no hay y no volverá a ser.

Ahora bien, romper con un lazo del que ya trascendió equivale a romper creencias, costumbres, incluso rutinas. Y estamos acostumbrados a ser Superman y hacer las cosas solos, pero es muy válido aprender a pedir ayuda. "Hoy no puedo, no me siento bien", ir con un terapeuta o un tanatólogo ayuda a llevar el proceso de una manera más sutil.

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Despedirse no es malo, no nos estamos olvidando de la persona, le agradecemos por lo que vivió con nosotros, le bendecimos en su camino de evolución, simplemente es cerrar un ciclo con él o ella en la tierra, pues en algún momento volveremos a encontrarnos con esa alma.