Es un error creer, y peor aún hacer, que la intimidad en la #pareja se limita solo al coito o al contacto físico. La intimidad es mucho más dado que debe integrar además de las sensaciones y emociones, los sentimientos y pensamientos.

La sexualidad y la Intimidad son comúnmente asumidos como sinónimos dado que en el “Matrimonio”; entendiendo este no como una ceremonia o un formalismo social, sino como una relación estable y permanente, entre un hombre y una mujer con un proyecto de vida común entre los que se cuenta usualmente el formar una familia, es decir tener y criar a un(os) hijo(s); el contacto sexual es la representación física del #amor que se tiene el uno al otro.

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Muchos autores a través del tiempo, desde los grandes filósofos griegos, tal como Platón en su diálogo El Banquete o El Simposio que habla del amor ya en el 380 a.C., hasta los psicólogos modernos, han planteado o descrito que para que el Amor o más bien la Relación Amorosa funcione debe tener en su justa medida 3 elementos o las 3 formas de amor: Eros, Philia y Agape, tres formas singulares de amor, pero complementarias en torno a la relación de pareja.

El Eros, es el deseo, la pasión, el erotismo, es el amor instintivo; la Philia, es la admiración, la amistad, el compartir, es el amor valorativo; y el Agape, la ternura, el complemento, la entrega, es el amor cuidado. No hay uno mejor o superior que el otro, y sin ellos, aunque sea solo uno cualesquiera, el amor se va apagando. El enamoramiento, el complemento y el bienestar del otro.

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Al llegar un hijo o los hijos, todo cambia, las prioridades, los horarios, las libertades…el cuerpo cambia, y en consecuencia cambia la vida sexual. Sin embargo, esto no debe significar que la intimidad ya no será como antes y menos aún que se haya terminado; depende de la actitud frente a los cambios y de adaptarse a esa nueva vida, adaptarse a la nueva condición de ser #Padres. Si bien habrá cosas que ya no serán como antes, tal como aquellos encuentros sexuales espontáneos y alocados sobre el mesón de la cocina o andar desnudos por la casa, lo más adecuado a hacer es aceptar que las cosas han cambiado y los cambios que trae consigo esta nueva condición, y dialogar al respecto con la pareja para encontrar entre ambos como evitar que la pasión se extinga y que hacer para que por el contrario se avive, y porque no, mejore la vida sexual.

Si bien es cierto que en muchos casos las parejas dejan que se vaya apagando la llama del amor y de la pasión entre ellos, el reavivarla y hacer que la intimidad perdure, se fortalezca y mejore, es además de un derecho una responsabilidad con el mantenimiento de la armonía familiar, ya que una de las mejores formas de demostrarle a los hijos el amor de padres es teniendo y manteniendo una excelente relación amorosa con la pareja.

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