Las grasas en la dieta son los nutrientes mayormente relacionados a enfermedades crónicas tales como obesidad, diabetes, cáncer, artritis, asma y enfermedades cardiovasculares. La percepción pública general de las grasas no es favorable. Sin embargo, algunos nutrientes derivados de las grasas tienen el potencial de ser usados como ingredientes funcionales ya que su consumo ha sido relacionado positivamente con la ##Salud humana. Tal es el caso de los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs, por sus siglas en inglés) omega-3 y omega-6 (ω3 y ω6).

La mayoría de los alimentos contienen grasas, incluso los vegetales, ya que éstas juegan un papel importante en el metabolismo.

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Las grasas son fuente de energía, tienen una función importante en las membranas celulares, participando en la regulación de la entrada y salida de nutrientes y afectando la fluidez, flexibilidad, permeabilidad de membranas celulares y actividad de las enzimas unidas a la misma.

¿Qué son los ácidos grasos y como nos afectan?

Los ácidos grasos son cadenas largas de carbono e hidrógeno, que tienen una parte que los caracteriza como ácidos conocida grupo carboxilo. Pueden ser saturados, monoinsaturados o poliinsaturados, dependiendo del número de dobles enlaces que contengan en su molécula. También pueden diferir en longitud, con cadenas de 4 a 28 carbonos.

Los PUFAs son ácidos grasos de cadena larga con uno o varios dobles enlaces en su molécula, los cuales contienen dos o más dobles enlaces.

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Existen tres familias de PUFAs, los #Omega 3, 6 y 9.

Desde el punto de vista médico los ácidos grasos esenciales son el ácido linoleico (LA) y el ácido α-linolénico (ALA) ya que el cuerpo humano no los puede producir, mientras que los demás ácidos grasos omega 3 y omega 6 pueden ser generados en un cuerpo sano.

Los PUFAs omega 6 inician los procesos inflamatorios esenciales en el combate de infecciones, reparación de heridas y participan en varias funciones metabólicas. Los aceites normales de cocina como el aceite de maíz, contienen un alto contenido de omega 6. Esto provoca que su consumo conduzca a la inflamación de nuestros cuerpos.

Los PUFAs omega 3 participan en los procesos antiinflamatorios, previenen enfermedades cardiovasculares como la arterioesclerosis evitando la formación de la placa dañina en nuestras arterias y disminuyendo las concentraciones de colesterol malo. También ayudan a prevenir ciertos tipos de cáncer, ya que existe evidencia de que la relación de PUFAs ω3:ω6 en la dieta, es crucial en la determinación del riesgo de metástasis del cáncer de próstata.

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Se considera que el ácido docosahexanoico (DHA por sus siglas en inglés) es de particular importancia para las funciones del cerebro ya que mantiene un estado óptimo de las membranas neuronales, activando su fluidez y viscosidad. En infantes, ha sido reportado que los omega 3 promueven el desarrollo del cerebro. Desde la niñez hasta la edad adulta, los PUFAs son importantes para la función cognitiva. Algunos estudios indican que la deficiencia de ácidos grasos omega 3 puede incrementar el riesgo de desórdenes neurosiquiátricos, incluyendo depresión y demencia.

El suministro de PUFAs omega 3 mejora el estado de ánimo de pacientes con depresión grave y desorden bipolar. Más recientemente, se encontró que la suplementación continua de PUFAs omega 3 induce efectos tipo antidepresivos. Y también el brindarles ácidos grasos omega 3 a niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad ayudo a mejorar su conducta. Por esto algunos siquiatras ahora los recomiendan.

¿Cuánto omega 3 debemos consumir en nuestra dieta para obtener los beneficios y de donde lo obtenemos?

Los peces son la fuente principal de EPA y DHA (USDA Nutrient Data Laboratory. Aunque el aceite de olivo y alimentos como los frijoles de soya, aceites de colza y de linaza también son fuente de omega 3.

La FDA ha aprobado una demanda de salud púbica calificada para añadir EPA y DHA en los suplementos alimenticios. La American Heart Association recomienda el consumo de pescado al menos dos veces por semana (Krauss et al., 2000). Los pescados, especialmente los considerados grasos como mackerel, trucha, arenque, sardinas, atún y salmón, proveen una cantidad significativa de EPA y DHA. En Australia, se ha sugerido un consumo de EPA+DHA de 430 y 610 mg por día en mujeres y hombres adultos, respectivamente (NHMRC, 2006).

Las personas mayores que consumen al menos una vez a la semana pescado o alimentos marinos, los cuales son altamente ricos en PUFAs omega 3, tienen menor riesgo de desarrollar demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer

Las cápsulas de aceite de pescado más comunes en Estados Unidos proveen 180 mg de EPA y 120 mg de DHA por cápsula. Aunque los peces son la fuente principal de PUFAs, existen varias desventajas. El uso de aceite de pescado como aditivo para alimentos es limitado debido a problemas asociados con el olor característico a pescado, un sabor desagradable y baja estabilidad oxidativa.

La práctica actual de dependencia de los peces como fuente principal de PUFAs omega 3 presenta dos problemas importantes: seguridad/toxicidad y sustentabilidad. Ante esto se ha recurrido a investigar sobre la fuente primaria de ácidos grasos omega 3 del planeta “las microalgas”.

Los PUFAs sintetizados por microalgas presentan varias ventajas: tienen mayor estabilidad que los tradicionales porque naturalmente son ricos en carotenoides antioxidantes y vitaminas. Pero los ácidos grasos obtenidos a partir de microalgas aún se encuentran en desarrollo por lo que debemos de conseguirlos de las fuentes más disponibles a nuestro alcance. #Salud mental