Las reacciones de nuestro cuerpo hacia ciertos alimentos, ambientes o materiales no siempre son el resultado de que "somos delicados" y podría ser un aviso de que en nosotros "vive" una alergia que pone en riesgo la salud y calidad de vida.

Contrario a lo que muchos consideran como un evento transitorio o común, la aparición de ronchas, estornudos constantes e inflamaciones específicas (por mencionar algunos) pueden ser un síntoma que anuncia lo inevitable: la declaración de que eres alérgico y quizá no lo sabes.

Entendiendo el término

Hay quienes al escuchar la palabra alergia se remiten a un hecho alarmante y doloroso, por ello es necesario entender este término y todo lo que encierra, para así no caer en pánico sin razón.

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En palabras del inmunólogo, pediatra y alergólogo, Edgar Cervantes Trujano, una alergia “es una respuesta exagerada del cuerpo ante un estímulo; éste puede ser el frío, el calor, el polvo, algún alimento o animal, entre otros factores”.

Sobre los nombres y tipos de estos padecimientos, refiere que “dependiendo qué parte del cuerpo se vea afectada por la alergia, esta va a recibir un nombre específico, por ejemplo, si afecta la nariz entonces el padecimiento se llama rinitis alérgica, si el daño es en el pulmón entonces se llama asma, si es en la piel puede ser una dermatitis atópica o una urticaria y si afecta los ojos entonces es una conjuntivitis alérgica, por mencionar algunos casos”.

De la sospecha a la confirmación

Detectar una alergia puede ser un proceso sencillo y relativamente rápido, sólo es cuestión de poner atención a las señales del cuerpo y acudir con un especialista.

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El doctor Cervantes apunta que “los síntomas son variables, ya que en general van a depender de qué tipo de enfermedad se trate, por ejemplo en el asma el paciente lo que habitualmente experimenta es tos, sensación de falta de aire, silbidos en el pecho, cansancio y/o fatiga fácil al realizar algún tipo de actividad física. En el caso de la Rinitis Alérgica lo que experimenta el paciente es flujo nasal constante (como agua), estornudos frecuentes (4, 5, 6 o más), nariz tapada, comezón en su nariz".

Además, destacó que si se trata de una urticaria el paciente experimenta habones (ronchas) en todo su cuerpo, las cuales habitualmente son confluentes (es decir se van juntando una con otra, hasta hacerse una gran torta) muy pruriginosa (con mucha comezón), rojas, calientes, duran minutos u horas y van cambiando de un lugar a otro y característicamente estos habones no dejan cicatrices ni marcas en la piel.

Por su parte, la dermatitis atópica va a condicionar lesiones en la piel como son pápulas (ronchas) pequeñas, con mucha comezón, descamación de la piel y característicamente se van a distribuir en pliegues, aunque pueden afectar cualquier parte del cuerpo”.

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No obstante a ello y pese a que la sintomatología puede dejar clara la evidencia de padecer una alergia, es elemental “acudir con un alergólogo certificado, en el caso de que el paciente sea un niño, acudir de preferencia con un alergólogo pediatra, para la realización de estudios de laboratorio y pruebas de alergia (prick test o pruebas cutáneas), con la finalidad de detectar el agente causante y en caso de requerirlo aplicarse la inmunoterapia (vacunas de alergia), las cuales pueden ser inyectadas o tomadas (sublinguales)”, según refiere el especialista.

¿Los alérgicos nacen o se hacen?

De acuerdo con el también Investigador del Departamento de Inmunología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la respuesta a esta interrogante es “ambas”, ya que “para que se presente una alergia es necesario que el huésped tenga ciertas características genéticas , además de que en la mayoría de las personas se requiere de una sensibilización al medio ambiente, es decir se hacen las #Alergias a lo largo de la vida".

Además, el grupo etario en el que más se desarrollan las alergias son en la niñez, ya que cerca del 80% de ellas se presentan en este grupo, sin embargo las alergias se pueden presentar en cualquier época de la vida.

Aunado a esto, puntualiza que cualquiera de las diferentes enfermedades alérgicas pueden coexistir en un mismo huésped, es decir un paciente puede tener asma, rinitis alérgica y dermatitis atópica al mismo tiempo.

Sin cura

Aunque suene a drama el hecho de que las alergias no son curables, en realidad no lo es, ya que una condición así no elimina la posibilidad de que la mayoría de quienes las padecen puedan gozar de una vida sin complicaciones, pues gracias a los beneficios médicos actualmente es posible controlarlas.

Las alergias nunca se curan ya que dentro de sistema inmunológico del individuo se encuentra la predisposición para presentar la alergia"

Sin embargo, con un tratamiento integral, que incluya control ambiental, farmacoterapia e inmunoterapia, se puede llegar a un punto del tratamiento tan bueno que el paciente puede en un futuro no requerir tomar medicamentos o vacunas para controlar su alergia.

Gracias a los avances médicos, hay pacientes que pueden pasar años sin presentar síntomas de su alergia.

Es importante que el paciente sepa que la alergia siempre va a estar dentro de él y que dependiendo de su medio ambiente en algún momento determinado puede volver a presentarse, aunque lleve años sin tenerla”, explicó Edgar Cervantes.

En contraste a este alentador panorama, si se hace caso omiso al padecimiento o se lleva un mal tratamiento, la historia puede culminar en una vida llena de complicaciones.

“La principal consecuencia es una alergia mal tratada es una mala calidad de vida que se va a traducir en bajo rendimiento escolar y/o laborar, además de que es más factible que se presenten ciertas co-morbilidades asociadas como por ejemplo sinusitis, cirugías innecesarias, además de la progresión de la enfermedad”, refiere el especialista.

#Ciencia #Salud