El sueño ocupa más de una tercera parte de nuestra vida, sin embargo, muchos factores de la vida urbana, el stress, largas horas de trabajo diario y elementos como la ansiedad o la depresión atentan contra el descanso. Nada puede reemplazar el sueño, porque es indispensable para la recuperación física.

Debemos tener hábitos saludables antes de dormir, como tomar bebidas calientes que ayuden a la relajación. Miles de tipos de bebidas a base de plantas están disponibles en los supermercados para ayudar en los casos en que la falta de sueño sea leve. No obstante, en casos de insomnio más severo se aconseja acudir a un médico psiquiatra para que nos ayude con una medicación mucho más específica.

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La regularidad a la hora de acostarse es importante si quieres descansar plácidamente, pues las variaciones constantes de estos horarios trastornan los ciclos fisiológicos naturales. Por razones de recuperación muscular y para la preservación de la espalda, se aconseja dormir sobre un colchón duro. Otro dato importante es que la alcoba debe estar bien aireada durante el día, a una temperatura no demasiado caliente (máximo 18 a 19°) y con poco ruido. Nunca debe uno acostarse inmediatamente después de una comida. Es mejor caminar unos minutos, porque la digestión será más fácil y el sueño mejor.

En el día hay que buscar unos instantes de relajamiento o de reposo. Así se permite al organismo "respirar un poco física y moralmente". Mientras la siesta sigue siendo un tema controvertido. Con frecuencia es agradable, pero tiene el riesgo de hacer falta el día que no se pueda realizar.

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La regularidad en los horarios diarios se deben conservar al máximo, tales como las horas de levantarse, de comer, de trabajar o acostarse. Algunos estudios han demostrado que el trabajo por turnos nocturnos perturba no solamente el sueño, sino ciertos ritmos biológicos naturales, especialmente el de las secreciones hormonales. De allí que deben evitarse la irregularidad del sueño y las salidas nocturnas.

Vigilar la alimentación para vivir mejor

La higiene de la vida depende mucho de una dieta equilibrada. Hay que evitar la sobrealimentación, tan frecuente en nuestra época. Comer cosas ligeras, pero variadas, especialmente frutas, cereales y verduras. Las comidas demasiado abundantes conducen al exceso de peso, el cual aumenta el trabajo del corazón y de las articulaciones; además predispone a las enfermedades cardiovasculares. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Salud #Medicina