Mucho se ha escuchado ya de esta nueva práctica donde las madres, después del nacimiento de sus hijos, consumen su placenta para, según la creencia popular, recuperar los nutrientes que perdieron en el embarazo, y aunque aún no es algo probado, son muchas las que hoy en día lo realizan, incluso algunas famosas, como Kim Kardashian y Jennifer López. Pero es una práctica que se remota a muchos años atrás. Iniciando con los animales, quienes la comen después de dar a luz, y en algunas tribus, como en China, donde se mezclaba con leche materna como un remedio del agotamiento.

Placentofagia: beneficios

Aunque nada está comprobado al cien por ciento, quienes acostumbran comerla y apoyan esta práctica en países como Estados Unidos y Europa aseguran que ayuda a prevenir la depresión pos parto, nutriendo a la madre con vitaminas, hormonas e inmunocomplejos que creó para la gestación de su bebé.

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También prometen disminuir el dolor pos-parto, la hemorragia, aumentar la producción de leche y más enfocado a lo sentimental, a crear un lazo madre e hijo.

Según el libro, “#Maternidad y Parto: nuestras ancestras y nosotras“ varios investigadores han confirmado los beneficios que esta tiene en nutrientes, vitaminas y minerales fundamentales para la recuperación post-parto, sobre todo en la parte emocional.

Placentofagia: ¿Cómo consumirla?

Después del nacimiento, el órgano se pone en congelación, lo mejor es esperar 6 meses para descongelarla y así iniciar su consumo. Aunque para algunos les parece desagradable, afirman que su sabor es parecido al del riñón, con una textura como el corazón. También se puede comer al vapor y algunos blogs de maternidad incluso ofrecen recetas para un mejor deleite.

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Pero si así se prefiere, se puede encargar a un médico especializado la creación de pastillas, donde se obtendrán entre 80 y 200 dependiendo del tamaño de la placenta. Estas cápsulas deben tomarse dos, tres veces al día durante dos semanas o más dependiendo del efecto que tenga.

Placentofagia: ¿Mito o realidad?

Las opiniones se encuentran divididas, ya que diversas madres, han corroborado, en una encuentra de internet, que el consumir el órgano había mejorado su estado de ánimo, o al menos eso explican los resultados, pues, de las madres que afirmaron estar en excelentes condiciones –un 40%- el 34% de ellas afirmaron consumirla. Por otro lado, en un artículo publicado en la revista Archives of Women’s Mental Health la doctora Crystal Clark, psiquiatra y profesora de asistencia reproductiva de la Northwestern University Feinberg School of Medicine se dedicó un estudio a el consumo de placenta, sin encontrar ningún fundamento que de diera peso sustancial a favor de su consumo. #Placentofagia #Nutrición