Dadas las terribles consecuencias que deja el abuso de desechos plásticos y de otros contaminantes en el ambiente, el gobierno de la Ciudad de México ha decidido intervenir en el momento en que los habitantes de la misma salen a la esquina para encontrarse con el vehículo que se lleva los desechos generados en casa diariamente una o dos veces por semana. Para cualquier familia en el mundo debe ser costumbre sacar de casa lo que no haga más falta, aquello que represente un estorbo o lo que comience a oler mal, y tampoco será difícil reconocer el hecho de que la mayoría, en algún momento o durante toda la vida, hemos arrojado objetos que creímos inservibles, así, sin más, lo cual hasta hace poco quizás, era de lo más común para cualquier persona y que por suerte se ha vuelto un tema de cual preocuparnos.

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¿Qué es lo que estamos arrojando al ambiente? Podría ser una buena pregunta para comenzar a florecer una respuesta dentro nuestro. ¿Qué estamos produciendo, cómo lo estamos haciendo, qué es lo que consumimos como alimento y qué nos queda dentro? Como habitantes del planeta Tierra, cuidar y respetar el ambiente es una de las principales responsabilidades que tenemos, como pertenecientes a una sociedad, así como a la fructífera variedad de la vida en ella. Nuestra posición es inmejorable, alrededor hay vida por doquier, no es sin dudas un mundo que no provea lo necesario y más. Y si es tan fuerte, completo y complejo, ¿por qué está al borde de una catástrofe descomunal? Es nuestra voluntad la que hace correr peligro al lugar que nos da sustento, a aquél que nos ha dado cobijo desde hace tanto tiempo sin pedir explícitamente algo a cambio, pero, por mera lógica debemos cuidarlo, socorrerlo, pelear por él si es necesario.

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Hoy flota una isla de “PET” en el océano, y quizá haya muchas más formándose en éste momento. Nuestro despilfarro es insensato, sumamente innecesario, inverosímil y sin escrúpulos. Todo lo que utilizamos genera un desperdicio, mismo que casi nunca aprovechamos. Por esto mismo y por otras razones gubernamentales, es que la Ciudad de México estrena una Nueva Norma Ambiental denominada “NADF-024” con la que se busca la participación de la ciudadanía en prácticas de separación de residuos y #Reciclaje. Además, es evidente que se espera la reducción de estos en las calles y las alcantarillas para disminuir el intenso problema que representan para las vialidades cada día de lluvia en la ciudad.

¿Por qué es recomendable separar la basura?

Ya que la Ciudad de México es la segunda mayor productora de residuos sólidos del país, sólo después del Estado de México en el primer puesto, y dado que la #basura es uno de los más catastróficos y difíciles problemas ambientales de México y el mundo, se ha vuelto imprescindible para reducir nuestra huella ecológica la clasificación de los desechos que generamos, con la intención de incrementar y fabricar las posibilidades de que estos puedan volver a ser puestos en circulación luego de un arduo proceso de limpieza y remodelación y no estar desperdigados en la tierra contaminando por décadas o más.

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Al separar los artículos arrojados al cesto o la bolsa predestinada para salir de casa rumbo al basurero estaríamos haciendo una importante diferencia… Si bien, si es que ocupamos bolsas plásticas de diferentes envergaduras para depositar aquello que a medida que utilizamos vamos reconociendo como obsoleto, inutilizable, lo primero que pensaríamos es que la cantidad de bolsas se multiplicaría si es que están solicitando que la clasificación se haga para todos los objetos de acuerdo a sus características en estructura, material y tamaño, principalmente, pero bien podrían ser sustituidos por contenedores que pueden vaciarse y lavarse continuamente, con un buen cuidado no conservan olores y además son el método perfecto para evitar las bolsas plásticas, y si lo que preocupa es cómo llevarlos hasta la calle con facilidad, existen algunos con ruedas en la parte baja y/o agarraderas para que sea más sencillo. Si de por sí, con la sustitución de bolsas por botes estamos evitando el desperdicio de muchísimos productos plásticos, imaginemos hasta dónde puede llegar ésta intención si verdaderamente se ejecuta en casa, en los trabajos, las escuelas, en centros de salud, ésta práctica de separación de los sólidos que en un momento u otro pasaron por nuestras manos.

La basura NO está en la naturaleza, es una creación humana

¡Todo a causa del hombre! En efecto, los problemas del mundo son nuestros, en ése juego afectamos de lleno a la madre naturaleza quien persevera por nuestro bienestar y el de los seres con quienes compartimos espacio. La Tierra es un cuerpo vivo en constante transformación y adaptación. Los hombres tratan de adecuarse al entorno, y en éste intento desesperado por la supervivencia, lastiman al planeta que da vida, y a sus habitantes, es irónico saber que, a final de cuentas, uno forma parte de éste ciclo continuo de putrefacción y que, de uno u otro modo se está propiciando la muerte propia. El entorno natural es eficiente, no hay desecho que no pueda ser reutilizado o que de hecho, no signifique el comienzo literalmente para una nueva vida. Sin embargo, al entrar en contacto sociedades lejanas al rumbo natural y naturaleza misma, mezclamos dos componentes completamente distintos entre sí, materia orgánica e inerte que al juntarse crean y componen ésta basura moderna hacedora de tantos males. Sabiendo entonces que el problema es nuestro, debemos responsabilizarnos por mejorarlo. La diferencia entre resolver nuestro error o no hacerlo, puede ser la actitud que mantengamos para con situaciones de éste tipo, es decir, si ocupamos un poco más del tiempo que tenemos en tareas que disminuyen la cantidad de desechos inutilizables o si seguimos acomodando todo dentro de la misma bolsa y arrojándola sin resentimientos al cesto, camión o tiradero. Al separarlos, ayudamos a que diferentes materias primas como papel, cartón, vidrio, metal, textiles, PET, principalmente, puedan ser reciclados para darle un nuevo uso útil y no contaminante.

¿Cuáles son las características que debe tener un objeto para colocarlo junto a otro? O bien ¿cuáles son los métodos de clasificación propuestos en CDMX?

Hay cuatro rubros de clasificación de residuos mostrados como primordiales, que además de resultan mucho más sencillo de lo que parece, son notablemente menos estrategias de diferenciación que en otros países de Europa y Asia principalmente.

Residuos Orgánicos: son todos aquellos sólidos biodegradables como frutas, verduras, tortillas, pan, cáscaras, bolsitas de té, etcétera, incluso papel que no haya pasado con un proceso de contaminación, papel de cocina sin tintura por ejemplo, o bolsas de papel sin suciedad de otro tipo. Si es que te gustan las plantas, el mundo natural o si es que quieres iniciar un negocio pequeño desde casa, puedes construir o utilizar un buen balde para hacer tu propia “compostera”, con la cual obtendrás en poco tiempo relativamente tierra fértil y sana para alimentar tu huerto familiar, además de que estarás ayudando al medio ambiente y a tu vida misma progresivamente.

Residuos Inorgánicos Reciclables: son todos aquellos desechos propios de la fabricación del hombre; un elemento natural modificado para servir a las sociedades se convierte en un desecho inorgánico al no ser parte directamente de la naturaleza que manda, pero estos aún tienen la posibilidad de reutilizarse, tales como bolsas de plástico, latas metálicas de refrescos u otras bebidas o líquidos, textiles como calcetines, playeras, pantalones, etc., y envases de vidrio. Estos luego de pasar por un proceso industrial de limpieza y rediseño pueden servir para algo más. Estos residuos son los que menos dolores de cabeza deben representar para nosotros al momento de separarlos, además de que, en caso de que tengamos un poco de creatividad tan sólo, podemos ocuparlos para muchísimas cosas: contenedores, macetas, guardar semillas, líquidos de limpieza, etcétera, sin embargo, también representan la gran mayoría de desechos que hoy día, en mares, playas, montañas, ríos y mares ocasionan un estar fatídico de los elementos.

Residuos Inorgánicos NO Reciclables: son aquellos productos creados por la mano e intelecto del hombre pero que por variadas razones no pueden pasar por un segundo proceso industrial, como por ejemplo papel higiénico, condones, pañales, curitas para las heridas, filtros de cigarrillo, etcétera. A pesar de no poder ser utilizados nuevamente, es de suma importancia separarlos del resto de los desechos para evitar una contaminación irreversible. Con ellos, en casa, no podrás hacer mucho pero en los centros designados para el tratamiento de basura, sí lo harán.

Manejo de residuos especiales y voluminosos: estos últimos se refieren a los aparatos tecnológicos desechados, camas, estufas, etc., y los desechos médicos.

Y bien, ahora que lo sabes, ¿qué esperas para poner manos a la obra? #CDMX