Anuncios
Anuncios
3

Es común escuchar a generaciones mayores asegurar que en épocas pasadas la gente era más sana, que no existían el cáncer, la diábetes y mucho menos patologías como la insuficiencia renal. Muchos incluso dudan de la existencia de las enfermedades mentales, como la depresión y ansiedad, y desestiman los diagnósticos médicos, poniendo en muchas ocasiones la cura a sus malestares en manos de curanderos o remedios caseros.

¿Por qué antes no era común ver enfermedades crónicas?

La respuesta es más simple de lo que parece. Antes vivíamos menos. La esperanza de vida durante el siglo XX aumentó enormemente, en especial gracias a la invención de las vacunas y antibióticos, que permitieron que enfermedades infecciosas con una tasa de mortalidad muy elevada se volvieran totalmente curables.

Anuncios

Como ejemplo, podemos tomar a la edad media, una época caracterizada por la falta de higiene, superstición y prácticas médicas dudosas y erróneas, durante la cual la mayoría de las personas no alcanzaba los 50 años de edad. La mortalidad materna-infantil era extremadamente común gracias a la fiebre puerperal y grandes plagas como la peste negra y la enfermedad del sudor azotaron sobre todo al continente europeo, diezmando gravemente a la población. Una simple gripa o gastroenteritis mataban al infectado la mayoría de las veces.

¿Existían el cáncer, la diábetes y la obesidad?

Aunque esta creencia es muy común y popular, también es errónea. Existe evidencia de la presencia de células cancerígenas en fósiles humanos desde hace 3.200 años y registros historiográficos que describían los síntomas de la diábetes y la obesidad.

Anuncios

Lo cierto es que su prevalencia era mucho menor a la de la era moderna y está directamente relacionada con el cambio drástico en el estilo de vida, que la humanidad ha experimentado a lo largo de los siglos.

En el pasado la gente moría de infecciones a muy corta edad, pocos llegaban a la vejez, por lo cual era extraño que desarrollaran las enfermedades propias de esta etapa de la vida; sin los elementos de la vida moderna como el sedentarismo, consumo de alimentos extremadamente ricos en calorías azúcares y aditivos dañinos. Eran muy pocos los casos de obesidad, enfermedad que tiene otras morbilidades asociadas. La alimentación era menos procesada, aunque ello también propiciaba deficiencias nutricionales graves, que incluso provocaban la muerte.

La ciencia habla

Evaluados los aspectos anteriores, la comunidad científica ha desarrollado un término para explicar el cambio en las causas de morbilidad (enfermedades) y mortalidad: Transición epidemiológica. Es decir, antes las personas morían jóvenes, de enfermedades infecciosas, ahora el ritmo de vida moderno ha aumentado nuestra esperanza de vida, trayendo consigo la prevalencia de enfermedades propias de la vejez y de un estilo de vida incorrecto.

Anuncios

Diábetes, cirrosis, enfermedades tiroideas, problemas renales, artritis, lupus y demás enfermedades son mucho más visibles en la actualidad, en primer lugar gracias a los avances médicos, ya que en el pasado no se habían identificado muchas de estas patologías y también debido a que la edad suele ser un factor de riesgo en el desarrollo de las mismas.

El mayor problema del tipo de alimentación contemporáneo es nuestra excesiva ingesta de energía en comparación con la que gastamos, el consumo extremo de sodio, azúcar [VIDEO] y grasas trans o saturadas, y el estrés al que la vida diaria nos somete. Todos estos factores han hecho que la aparición de enfermedades crónicas aumente. Vivimos más pero con enfermedades de por vida.

En resumen, no es que seamos menos sanos, sino que las enfermedades que provocaban la muerte han cambiado, buscando cambiar hábitos, regulando la industria alimentaria (cuyo valor puede llegar a ser excepcional en la mejora de la calidad de vida) y dependiendo menos de maquinaria y recursos no renovables podemos aprovechar la ventaja evolutiva que actualmente poseemos, vivir más años y con mejor calidad de vida, para evitar pasar la mitad de nuestra existencia dependiendo de medicamentos, intervenciones quirúrgicas e incluso máquinas. #bienestar #Nutrición