Durante la semana, el tiempo de dispersión mental es mínimo. Hay veces en las que sólo salimos para ir a trabajar y volvemos. Solemos estar agotados los fines de semana por el tráfico, el transporte público y los pendientes, así que preferimos enclaustrarnos y disfrutar de la tranquilidad del hogar, pero esa rutina al final de cuentas se torna asfixiante y nos termina enfermando.

Al parecer, a nuestro organismo no le basta con la tranquilidad que proporciona la constante de cuatro paredes. La versión de tranquilidad que necesitamos es aquella que nos proporcione bienestar. Una buena opción para adquirirla es pasar tiempo al aire libre y estar en contacto con la naturaleza.

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Si buscamos algún espacio durante la semana para hacer senderismo, ejercicio al aire libre, aprovechar algunas horas del fin de semana o salir a algún espacio boscoso, no solo empezaremos la semana con mayor energía sino que nuestra #Salud se verá beneficiada.

¿De qué manera nos beneficia pasar tiempo al aire libre?

Nuestro cuerpo necesita vitamina D. Esta vitamina la recibimos cuando nos exponemos al sol y permitimos que la piel absorba el calcio de la luz solar. Si queremos tener huesos fuertes es necesario asolearnos [VIDEO] un poco, más si padeces osteoporosis o dolor en las articulaciones, esta vitamina fortalece nuestro sistema inmunológico.

Otro aspecto para tener en cuenta es que los contaminantes se concentran más en espacios cerrados. Por eso es importante ventilar nuestros hogares, oficinas, salones y demás.

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Si es posible hay que abrir las ventanas en direcciones opuestas para que circule mejor el aire. Una buena manera de desintoxicarnos es salir y respirar aire más puro.

Cuando tenemos dificultades en el ámbito personal o cuando tenemos una curiosidad, una encrucijada a la que le damos vueltas y vueltas, ese mismo movimiento interno nos exhorta a ponernos en marcha y salir a caminar. El hecho de romper el límite del espacio físico amplía nuestros horizontes mentales. Al dar un paseo al aire libre fluye más la creatividad, al caminar nuestras ideas son constantes, aparecen nuevas perspectivas y las que teníamos atoradas comienzan a aclararse.

También el contacto con la naturaleza mejora la concentración. Se ha comprobado que cuando paseamos por entornos naturales nuestra memoria aumenta más que cuando lo hacemos por entornos urbanos pues el contacto con la naturaleza es restaurativo.

El hecho de ver verde cambia nuestro estado anímico. Al parecer la naturaleza tiene una especie de poder sobre nosotros, cuando estamos rodeados de ella, entre árboles y olor a tierra mojada, disminuyen nuestros niveles de cortisol. Sí tan sólo con ver un paisaje por internet o por la ventana nos relaja.

Este es un buen pretexto para salir de nuestra rutina, conocer y disfrutar de los lugares cercanos a la ciudad. Ampliemos nuestros horizontes físicos y psíquicos; no dejemos que la obligación nos condicione a tal grado que acabe con nuestra vitalidad. #AirePuro