Todos hemos llegado a escuchar alguna vez en la vida a amigos, nuestras abuelas e incluso a uno que otro entrenador de gimnasio decir que para quemar grasa es necesario sudar, sudar mucho, y para lograr dicho cometido nos recomiendan fajas, saunas, geles reductores, trajes especiales y hasta envoltura plástica; dicha afirmación es una suerte de leyenda urbana que de tanto repetirse ya se convirtió en mantra para quienes buscan eliminar medidas rápidamente. Lamentablemente, deshacernos de la grasa no resulta tan fácil como exudar lo que nos sobra por los poros, si así fuera, aquellas personas que habitan en las zonas húmedas y cálidas de nuestro planeta tendrían niveles alarmantemente bajos de lípidos en el cuerpo.

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La única forma en que es posible eliminar la grasa almacenada en el organismo es mediante un complejo proceso bioquímico llamado lipólisis, que solamente puede lograrse mediante un déficit energético en combinación con la activación de ciertas rutas metabólicas adicionales, es decir, solamente gastando más energía de la que consumimos y realizando ejercicio. Los viejos confiables consejos de #Salud que tantas veces hemos escuchado a nuestros doctores decir.

Me he pesado después de sudar y sí bajo de peso

El sudor está compuesto en mayor parte de agua, además de sales y demás minerales. Si pudiéramos recoger en un recipiente todo lo que sudamos durante una sesión de ejercicio y luego lo pesáramos nos daríamos cuenta de que en efecto, dicho líquido pesa una considerable cantidad de gramos, sin embargo, perder peso (o sea kilos) no se traduce en un adelgazamiento como tal, ya que no se pierde volumen, la grasa sigue estando ahí, almacenada en unas células especiales llamadas adipocitos, los cuales solo pueden guardar una cantidad limitada, una vez que se llenan y si aún requerimos guardar más grasa lo que ocurre es que se crean más células.

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Los adipocitos ya no se destruyen, cuando adelgazamos los “vaciamos” pero no los eliminamos, es por ello que es importante evitar crear más, pues las implicaciones metabólicas de ello pueden complicarnos perder peso más tarde además de convertirse en un factor de riesgo enorme para el desarrollo de enfermedades crónico degenerativas como la diabetes.

Si quieres lograr perder grasa corporal ponte en las manos de expertos en alimentación y ejercicio, como un nutriólogo y un entrenador físico certificado, el comer menos no basta, en ocasiones incluso puede retrasar tu progreso, no dudes en buscar orientación profesional y maximiza tus resultados. #Ciencia #Nutrición