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La fiebre de un hijo es un gran motivo de preocupación para los padres y el resto de la familia, sin embargo, a esa edad los episodios febriles son muy frecuentes en los chicos y no deben ocasionar pánico o angustia. La temperatura corporal no es el único parámetro que indica la salud de los infantes, sino también su estado general y otros síntomas asociados.

La investigaciones médicas realizadas en diferentes países consideran que la fiebre es un síndrome, es decir, un conjunto de signos y síntomas comunes a varias enfermedades, cuyo elemento principal es la hipertermia, ésta consiste en una elevación de la temperatura corporal por encima de los valores normales (36° y 37,7°) que dependen de la edad del niño, su metabolismo, humedad y hora del día.

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Los médicos pediatras señalan como febriles a los #Niños con una temperatura oral superior a 37,9°. Sin embargo, en los casos en los cuales el nené está jugando y animado, es probable que la condición de su salud no sea grave.

¿Por qué la fiebre?

Cuando el organismo humano es agredido por agentes internos o externos, éste responde elevando su temperatura. Esta reacción es una respuesta inmunológica para de alguna forma "eliminar" a los intrusos, tales como los virus y las bacterias. La fiebre logra estimular la producción de los anticuerpos como una especie de "fuerza defensiva" frente al agente "invasor".

Debido a los altos niveles de insalubridad que se observan en muchas ciudades, pueblos y comunidades, los niños están más expuestos a agentes contaminantes que se pueden encontrar en el agua, el piso, los alimentos y el aire.

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Muchas personas conviven en poblaciones con una considerable contaminación ambiental, lo que hace que los niños sean más vulnerables a contraer enfermedades.

Para medir la fiebre en los niños no es suficiente tocar su frente para saber si se encuentra caliente; es necesario utilizar el termómetro adecuado, para la región del cuerpo donde se debe medir. En niños de 4 años en adelante, se utiliza un termómetro oral en el espacio que queda por debajo de la lengua. Se deja en ese lugar por dos minutos, con la boca cerrada. Si el termómetro marca más de 37,9°, el nené tiene fiebre.

Cuando se necesite medir la temperatura axilar en los niños de cualquier edad, se debe utilizar un termómetro oral o rectal. Colocándolo en el hueco de la axila, dejando el brazo en posición vertical, bien apoyado contra el cuerpo durante tres minutos. Si el termómetro marca más de 37,9° el niño tiene fiebre.

Muchos padres suelen utilizar las banditas térmicas plásticas, las cuales son muy económicas y fáciles de llevar en la cartera o bolsillo.

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La lectura de la temperatura se realiza por colores, según un código, sin embargo, algunos médicos afirman que son inexactas.

¿Cuándo llevar el niño al pediatra?

Los niños menores de tres meses deben llevarlo al médico pediatra si la temperatura pasa de 38° y si está acompañada de decaimiento o persiste más de 24 horas. En caso de presentarse fiebre elevada y el nené manifiesta confusión, alucinaciones, cuello rígido, convulsiones o deshidratación es necesario llevarlo de emergencia a una clínica.

Para ayudar al niño a sentirse mejor, se recomienda darle mucho líquido, como agua, jugos y refrescos para evitar la deshidratación. Mantenerlo fresco, con ropa ligera para favorecer la disipación del calor corporal. Igualmente, es aconsejable bañarlo con agua tibia, un baño de inmersión o de esponja con agua tibia durante 20 minutos ayudará a reducir la fiebre. Nunca efectúe fricciones con alcohol en el cuello, espalda o brazos. #El malestar que ocasionan las Enfermedades