Angelina Jolie tiene una carrera de ensueño, un cuerpo impresionante, un marido enormemente atractivo y una familia amplia y feliz. Se puede decir que la actriz que un día nos sorprendiese con la saga "Tomb Raider" y ganase un Oscar por "Inocencia Interrumpida" ha logrado todo lo que una persona podría desear en la Meca del #Cine.

Sin embargo no siempre fue así para esta chica de Los Ángeles. Hubo un tiempo en que la joven hija de Jon Voight no solo era una chica rebelde y casi incontrolable, sino también una persona realmente perturbadora. Siempre tuvo un enorme problema afectivo con su padre, sobre el que sintió que los había abandonado, y el trato que recibía en clase durante su adolescencia por su aspecto no ayudaba.

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Con el tiempo cayó en el alcohol, las drogas y la autoagresión. Esta fue también una época en la que jugueteó con la anorexia y en más de una ocasión tuvo que hacer una visita al hospital por alguno de estos múltiples y agradables motivos. Empezó una espiral autodestructiva que muy posiblemente podría haber llegado a matarla si no fuera porque con el tiempo las cosas se tranquilizaron.

Angelina Jolie volvió con el tiempo a la actuación y cada nuevo papel la alejaba un poco más de esos tiempos en los que incluso se planteó dirigir una funeraria. Como ella misma siempre ha dicho aquello dejó un poso muy importante en su vida y nunca dejará de ser aquella chica. Sin embargo ahora es más un sonido de fondo que da color y mejora la melodía general de su vida y no la música tétrica y principal de una vida tan monocorde.

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Ahora su vida ya es feliz y es una mujer de éxito que, además no se ha realizado únicamente en el aspecto más profesional, sino también en el personal. Es una de las figuras públicas más importantes de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y ha logrado que esta organización perteneciente a las ONU sea aún más pública de lo que ya es. Angelina Jolie nos recuerda cada día que no tenemos que tener una vida fácil para lograr todo lo que un día pudimos soñar, solo hace falta poner un pie por delante del otro y seguir avanzando hacia el objetivo que un día nos marcamos, con los suficientes pasos podremos llegar a cualquier lado.