La cadena pública #Televisión de Suecia (SVT) anunció este lunes que ha eliminado fragmentos de contenido "racista" de la clásica serie sobre Pippi Långstrump para la nueva edición restaurada que emitirá en unos meses.

Los cambios implican por ejemplo que Pippi ya no se referirá a su padre como "rey negro", sino que dirá simplemente "rey"; y que se elimine una escena en la que la joven jugaba a "hacer el chino" estirando la piel alrededor de sus ojos.

En el mundo actual la gente tiene la piel muy fina en lo que a racismo se refiere. Hemos pasado de una época en la que nadie se escandalizaba porque un grupo de adolescentes en un bar hablen de salir a "cazar negros" a una época en la que referirse a alguien como una persona "de color" se considera una afrenta al honor intolerable y que no acaba en un duelo al sol porque ya están muy pasados de moda y ahora está más "in" demandarle por injurias o algo así.

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Ahora mismo el racismo se ha convertido en el adjetivo que se da a toda expresión que puede molestar a alguien, sea en el grado que sea. Da igual lo leve que sea el comentario y da igual la intención real de dicho comentario, el castigo por no ser políticamente impoluto es despiadado y brutal.

Ya el límite de dicho modo de ver las cosas es mirar con los mismos ojos críticos las palabras de un niño y las de un adulto. Censurar el comportamiento de un niño, en este caso una niña, de ocho años por resultar vagamente racista y transformar con ello lo que pudo ser un comentario algo discutible en un asunto de derechos de las razas por el mundo y el honor y la imagen de millones de personas no blancas a lo largo y ancho del mundo.

Resulta muy risible que las bromas inocentes y fantasiosas de una niña pelirroja y de trenzas imposibles pueda resultar ofensivas, especialmente cuando son bromas que se han hecho toda la vida y en prácticamente todos los países sin que nadie se escandalizase y sin que esos niños se transformen, una vez adultos, en racistas recalcitrantes que persiguen inmigrantes por las calles para matarlos a palos.

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A veces la mejor manera de erradicar el racismo de la mente de las personas es precisamente dejárselo a los niños, quienes convertirán nuestras diferencias en bromas infantiles que desaparecerán con el paso de los años y la llegada a la edad adulta. ¿Qué mejor manera de erradicar el racismo que convertirlo en "cosas de niños"?