No  hace tanto tiempo en que las series de #Televisión eran consideradas refugio de actores fracasados o de estrellas venidas a menos. Dentro del escalafón más bajo de lo audiovisual, los telefilmes, que luego se llamaron tv movies, eran poco menos que basura. Sin embargo ya los tiempos son otros y hoy, al contrario que con el cine, son las series las que están recogiendo a los mejores talentos del audiovisual. Actores de prestigio sueñan con algunos papeles importantes en series de renombre y los guionistas con más solera escriben para televisión.

Se puede decir que el tiempo de desarrollo de las tramas televisivas favorece la hondura, la poetización, el tratamiento profundo de los personajes, frente a la dictadura que ejercen los aproximadamente ciento diez minutos de una película al uso. En los últimos años, no hay uno que no ofrezca una cosecha extraordinaria de nuevas series y las cadenas compiten entre sí por lograr una mayor calidad. Estas son algunas de las maravillas que nos dejó 2014.

True Detective: Desde el primer segundo True Detective ya empezaba a dar señalas de su calidad. Sus preciosos títulos de crédito con esas líneas negras sobre paisajes desolados, la música que los acompañaba, el “Far from any road” de The handsome family y, a partir de ahí, todo lo demás. Una excelente fotografía que producía tanta desazón como la misma historia y, sobre todo, dos actores en estado de gracia: Matthew McConaughey y Woody Harrelson que construyen dos personajes inolvidables.

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El listón está tan alto que no lo tendría fácil Nic Pizzolatto, su creador, para mejorar la segunda temporada que ya está rodándose.

Transparent: Una de las sorpresas del año, tierna, realista y sentimental a la vez. Un hombre mayor decide un día comunicarle a sus hijos que va a vivir como una mujer, pues así se siente. A partir de entonces la serie desentraña en una mezcla perfecta de comedia y drama en este cambio de identidad.

Fargo: La revisión del clásico de los hermanos Coen, pero con otros personajes, otros actores y otra historia. Entonces…¿qué tiene de Fargo? El aroma, el paisaje, lo indefinible.