Si algo tiene Luis Miguel es que es un hombre muy profesional, por esa razón es que me sorprende lo que ha hecho a sus fans yucatecos. Porque verlo envuelto en el escándalo por incumplimiento de contrato, denunciado ante las autoridades de la ciudad y además, saber que huyó sin dejar rastro, no es algo común en el Sol.

Y es que resulta que el sábado pasado, Luismi se presentaría a cantar en el coliseo de Yucatán a las 21:00 horas, y nada que salió. Fue a las 23:00 horas cuando el director logístico del foro, Jorge Rejón Boyancé salió, si tener nada que ver en la “plantada”, a darle la cara a los más de 7 mil fans que lo esperaban para decirles que Luis Miguel se había metido a su cuarto, había pedido unas botellas de alcohol y que se estaba drogando y emborrachando… que esa era la verdad.

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Tan furioso como los espectadores, aclaró que ellos no tenían nada que ver el asunto, ni siquiera en la contratación del cantante ni en la promoción del evento por lo que la devolución del dinero no era cosa suya y era al promotor a quien le correspondía devolver las entradas, y sin más, sacando fuego por los ojos, se dio la vuelta y se retiró.

Fue el día de ayer cuando se dio a conocer por la Fiscalía del Estado que tras la denuncia por incumplimiento de contrato interpuesta por el apoderado legal del coliseo de Yucatán, José Gabriel Castillo Peralta, tres personas habían sido detenidas, entre ellas Óscar Raúl Montes, representante Legal de Luis Miguel, además de Javier Rodríguez Mendoza y Daniel Font.

Como buenos empleados y poniendo en alto la lealtad que le tienen a Luismi, no dijeron una sola palabra, y se reservaron el derecho a declarar sobre la ausencia del cantante y a aclarar los motivos de la cancelación del concierto.

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Ahora habrá que esperar a ver si las entradas son devueltas a las poco más de 7 mil personas que compraron su boleto para ver al Sol, y qué sucede con la denuncia, pues hasta hoy ninguna demanda ha asustado a Luismi, y ningún demandante ha conseguido que el cantante se presente a declarar o que resarza el daño, sólo hay que recordar que con todas las pruebas a su favor, el compositor de la #Música de “Amarte es un placer”, Marcos Lifshitz, no ha conseguido en muchísimos años hacer que le paguen por su melodía robada.