La entrega 87 de los Premios de la Academia de Hollywood ha estado marcada por varias particularidades fascinantes. La expectativa de saber si otro mexicano ha sido capaz de quedarse con el Oscar a Mejor Director o si una cinta que tardó más de una década en ser terminada logró ser reconocida como la mejor del año, son algunos de estos focos de interés.

No hay que olvidar que esta célebre premiación a lo mejor del #Cine en los Estados Unidos, ha estado marcada por numerosos episodios curiosos, inolvidables anécdotas que se han quedado en la memoria de los aficionados cinéfilos, por su emotividad o lo inusual de sus circunstancias.

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Un ejemplo de ello lo tenemos en el inesperado beso que le dio el actor Adrien Brody a la bella Halle Berry al recibir uno de los #Premios Oscar en la entrega del 2003. Tras haber derrotado a figuras como Michael Caine y Jack Nicholson, en la categoría como Mejor Actor, gracias a la cinta "El Pianista", el espigado actor, presa de júbilo, sorprendió con ese detalle a la actriz afroamericana.

Otro evento curioso se dio en la entrega de los Oscar de 1973, cuando el actor Marlon Brando, tras haber resultado victorioso como Mejor Actor por su papel como Don Corleone, en "El Padrino", no quiso recibir su premio y envió en su lugar a una mujer apache, Sachen Littlefeather, a rechazarlo. Esto fue como acto de protesta por la visión que ofrecía Hollywood, de los nativos de norteamérica. Posteriormente se descubrió que la joven apache era en realidad una actriz.

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Otro escándalo se dio un año después, cuando en la entrega de los Oscar de 1974 un individuo de nombre Robert Opel logró colarse tras bambalinas y apareció en escena totalmente desnudo, justo cuando el presentador de aquella gala, David Niven, anunciaba a un ganador. Posteriormente, Niven comentó irónicamente que había sido fascinante que la única risa que había despertado ese hombre, fue la que motivó al quitarse la ropa y mostrarse ante el público.

Imposible no mencionar lo acontecido con Roberto Benigni en 1998, quien, al ser anunciado como ganador del Oscar a Mejor Director por la película "La vida es bella", mostró un innegable sobre entusiasmo, al dirigirse al escenario moviendo los brazos, gritando a todo pulmón e incluso saltando sobre las butacas, sin importarle las reacciones sorprendidas y medio irónicas de los famosos de Hollywood.