Pasaron 22 años del estreno de Jurassic Park y ahora Jurassic World abre sus puertas. Colin Trevorrow nos presenta a un renovado parque jurásico, una atracción turística llena de restaurantes, tiendas de recuerdos, exposiciones y muchos, muchos dinosaurios.

La noche del martes 9 de junio, en diversos complejos cinematográficos de la Ciudad de México, se llevó a cabo la premier de la cuarta parte de la saga creada por Steven Spielberg, basada en el libro de Michael Crichton, y varios pudimos estar presentes para verla por primera vez.

Jurassic World presenta una historia que sirve como continuación a la trilogía original, sin usar a los viejos actores (a excepción de BD Wong, quien repite su papel como el doctor Henry Wu), pero sí a los antiguos conflictos: ¿el hombre tiene derecho a crear, domesticar y usar nuevas criaturas como mero entretenimiento? ¿Qué tanto se permite experimentar y en qué momento se pierde la división entre animal y monstruo? ¿Los dinosaurios pueden vivir en paz con el hombre?

La historia comienza con la llegada de Gray y Zach, sobrinos de Claire, vicepresidenta de Jurassic World, a Isla Nublar donde Mundo Jurásico promete una nueva atracción: el Indominus Rex, primer dinosaurio híbrido creado en el laboratorio.

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Todo va como un día normal, lleno de gente maravillada y divertida, hasta que la nueva atracción escapa de su jaula y comienza el caos.

La crítica: lo bueno y lo malo

Hay pequeños homenajes y remembranzas a la saga original que se convierten en grandes joyas para el aquel atento observador que busca sin cesar un poco de antiguos tiempos; sin embargo, las menciones, aunque constantes, son pocas.

La primera parte es sentimental y nostálgica, trae los recuerdos de cuando las puertas del parque fueron abiertas por primera vez hace dos décadas y representa el asombro ante un espectáculo que parecía imposible. La segunda parte tiene escenas espectaculares, luchas dinosaurio contra humano, humano contra humano, dinosaurio contra dinosaurio e incluso dinosaurio y humano contra dinosaurio, haciendo del clímax una maravilla.

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Sin embargo, Jurassic World tuvo una gran falla que puede no la coloque tan alto como a Jurassic Park: los personajes. El problema con Mundo Jurásico es que hay muy pocos personajes para recordar, no tenemos un Ian Malcolm, un Allan Grant, una Ellie Sattler, un Dennis Nedry o un Robert Muldoon. Sí, tenemos a Owen Grady (Chris Pratt), al pequeño niño Gray (Ty Simpkins) y a Lowery (Jake Johnson), pero los personajes secundarios e incluso Claire (Bryce Dallas Howard), aunque importantes, pueden ser fácilmente olvidados. La película está lejos de ser la mejor de la saga.

Sin embargo, Jurassic World no pretendía quedarse atorada en el pasado y cumple con iniciar una nueva historia con muchos dinosaurios, grandes efectos especiales y una gran banda sonora a cargo de Michael Giacchino, con pequeños fragmentos de aquella melodía creada por John Williams.

No se puede negar que es uno de los estrenos más importantes de verano, entretenida de principio a fin, pero la reacción ante la historia y los personajes estará dividida entre los que la pongan como una de las mejores secuelas creadas y los que la califiquen como una película con pocas sorpresas, grandes efectos, pero olvidable y cuyo único mérito es que no ser tan mala como Jurassic Park III.

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Y, hay que ser honestos, por más que se quiera ver como un producto aparte, nunca podrá dejar atrás las comparaciones con la saga original y, así, la nostalgia puede ser su gran aliada o su peor crítica. #Cine #Tendencias