Como en los tiempos cuando la gente escuchaba historias de forajidos como Robín Hood o Chucho el Roto, ahora cuando la corrupción y la impunidad siguen haciendo mella en la justicia resulta interesante llevar al #Cine la historia de Alfredo Ríos Galeana, el mayor asaltante de bancos en el país y Enemigo Público Número Uno durante los ochenta, cuando la policía en México se convirtió en una fabrica de dinero mediante el crimen organizado con grandes ganancias para los altos mandos como el caso del Jefe del Departamento de Policía y Tránsito, Arturo “El Negro” Durazo.

Basada en hechos reales, la cinta dirigida en 2014 por José Manuel Cravioto, conocido por su documental sobre Café Tacuba: Seguir Siendo, presenta su primer largometraje con la producción de Lemon Films, (Matando Cabos, Kilómetro 31, Salvando al Soldado Pérez entre otras) y que cambió su título original de "El Más Buscado" aunque debió hacer hincapié en el nombre del famoso ladrón cuya historia parecía de una cinta de aquella época del cine de albures, ficheras, albañiles y policías, con sus robos, su personalidad y la relación con el policía antagonista que fue quien logró detenerlo...

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hasta que volvió a huir.

Con una dirección de arte y ambientación bien lograda para recrear los finales de los 70 y principios de los 80 en México con su vestimenta y decoración así como los autos de la época, la historia salta entre varios flashbacks del protagonista y Sonia, interpretados por Tenoch Huerta y Paola Nuñez, misma que va contando a una reportera (Rocio Verdejo) entre anécdotas, chistes mezclados con ficción y la "versión oficial" de los hechos, esa que solo aparece en los medios como la TV y los periódicos. 

Con la supervisión musical de Lynn Fainchtein las canciones del soundtrack retratan nostalgia y añoranza por esos buenos tiempos que no volverán, donde la abundancia no sólo no fue bien administrada sino que creó las fortunas de unos cuantos acaudalados, los patrones a los que el ladrón Alfredo Ríos decide robarles, pero no para dárselo a los pobres, sino para conseguir una buena vida para él y su familia, aunque el dinero no era todo, también quiso acariciar la fama dedicándose a cantar como Javier Solís o José Alfredo Jiménez  con un nombre falso,  lo que lo motivó a usurpar el nombre de charro con máscara de luchador para guardar su identidad, debido a que era el más buscado de los criminales,  una leyenda criminal que se fugó tres veces de la cárcel, lo cual nos hace pensar que de seguir así la producción de filmes mexicanos no tardarán mucho en recrear la historia de Joaquin "El Chapo” Guzmán y sus fugas de los llamados penales de alta seguridad.

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Sin embargo la cinta no habla sobre su historia después de haber huido de la vida criminal y refugiarse en el culto religioso, cruzando hacía California en Estados Unidos donde se mantuvo 19 años prófugo de la justicia trabajando de lavaplatos, mecánico y hasta de árbitro de futbol, llevando una vida totalmente distinta que pudo haber seguido así hasta que alguien lo delató, aunque la policía argumenta que fue descubierto al tratar de regularizar su situación ilegal, y aunque sus delitos estaban a punto de prescribir fue detenido en julio de 2005 y deportado para que respondiera por los delitos cometidos sentenciado a 25 años de cárcel. Tal vez ahora sabiendo que hay una cinta basada en su vida quiera verla para confirmar que realmente “el crimen no paga”, ni la fama tampoco. #Música #Estrenos de cine