La ceremonia de los Oscar vuelve a “mancharse” de desprestigio este año ahora que Jada Pinkett-Smith y el director Spike Lee han intentado boicotear la entrega de los premios, resultado de una supuesta discriminación racial por parte de la Academia hacia el sector de actores negros de Hollywood, ya que no hay personas de esta raza nominadas en las categorías de actuación.

Jada Pinkett posteó un video en sus redes sociales, donde advierte que no asistirá a los Oscar (cuestión que, para ser sinceros, a nadie le quita el sueño), se queja del sistema hollywoodense -en gran parte por no haber nominado a Will Smith a un Oscar por su película Concussion- y lo tacha de racista hasta cuestionarse si “hemos llegado a un nuevo tiempo y lugar en el que la gente de color nos hemos dado cuenta de que ya no podemos suplicar por amor, reconocimiento o respeto”, pero la verdadera pregunta aquí debería de ser: ¿Quién realmente está ejerciendo el racismo? ¿Acaso no es igual de racista considerarse a sí mismo como una minoría débil y dar por hecho que si no se nominó a ningún afroamericano es directamente por un desprecio de la Academia? ¿Jamás llegarse a cuestionar el talento actoral?

¿No puede ser una casualidad que no haya entrado ningún actor negro a las categorías? O sencillamente, y lo cual es lo más probable, ¿podría ser que no se lo han merecido? Hay que aceptar que tal vez actuaron mejor los actores que sí están nominados, tan simple como eso.

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No hay ninguna necesidad real de crear una revolución contra Hollywood por esto y Jada Pinkett tiene que entenderlo, tragarse el orgullo ajeno que tiene y respetar las decisiones que se han tomado. Tal vez para la próxima ella pueda hacer un esfuerzo más grande en su carrera y actuar en algo con el mérito suficiente para ser reconocida por su talento.

Por otra parte, Janet Hubert, quien compartiera créditos con Will Smith (esposo de Jada) en The Fresh Prince of Bel-Air, ha salido también a defender no sólo a la Academia, sino a la sociedad en general que dice, tener problemas más grandes que los Oscar, además de cuestionarle a Pinkett si es que su esposo no tiene una boca con la que pueda hablar, sin entender la razón del por qué tiene que defenderlo. Otro punto en contra de los Smith.

En términos generales, es absurdo hablar de un desprecio hacia la comunidad negra en los Oscar de este año, y menos aún cuando el host es Chris Rock, cuando Spike Lee, uno de los supuestos ofendidos, acaba de ser premiado con un Oscar honorífico hace apenas dos meses.

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¿No suena ya completamente absurdo todo este embrollo?

Jada, ¿por qué no mejor recordar la ceremonia del 2012 cuando estuvo nominada Viola Davis a Mejor Actriz, The Help a Mejor Película y Octavia Spencer se llevó la estatuilla por Mejor Actriz de Reparto? ¿O qué puedes decir del éxito de 12 Years a Slave en 2014? ¿Qué hay del increíble reconocimiento que tuvieron Lupita Nyong’o, Chiwetel Ejiofor, Steve McQueen o Barkhad Abdi? Hay que ponerse a pensar que tal vez estas personas se ganaron este reconocimiento y este año simplemente no hubieron los méritos suficientes por parte de los actores afroamericanos que hayan aparecido en películas del 2015. No hay por qué tomarse tan a pecho estas decisiones, tampoco hay ningún actor gay nominado y nadie dice que Hollywood sea una banda de homofóbicos ni vemos a Neil Patrick Harris intentando boicotear la premiación. Definitivamente es cuestión de enfoques y susceptibilidades, algo que Jada y Spike se han tomado muy personal; sin embargo, el show debe continuar.

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#Cine #Premios Oscar #Viral