En estos tiempos en los cuales la Agencia de Seguridad (NSA) de Estados Unidos ha confirmado el tener datos de personas en todo el mundo, seguir sus llamadas y mensajes de texto, y buena parte de nuestras informaciones son fácilmente asequibles en Facebook y otras redes, el regreso de "The X Files" es particularmente interesante.

Cuando la serie original debutó en 1993 apenas sí teníamos a la mano el internet en nuestras computadoras y nadie imaginaba que los teléfonos inteligentes no solamente iban a tenernos jugando Angry irds todo el tiempo, sino que se iban a convertir en un verdadero depósito de los aconteceres de nuestra vida diaria.

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Y eso sin mencionar las alteraciones a nuestra conducta. Hace 20 años nadie se hubiera esforzado tanto por sacar la foto de un plato de comida como lo hacemos ahora con el teléfono, ni fotografiarse haciendo cara de pato todo el tiempo.

Es precisamente en este mundo interconectado que la advertencia hecha a Fox Mulder, Trust No One (No Confíes en Nadie), cobra mayor relevancia.

El teléfono inteligente llega a contener no solamente fotografías, sino datos personales, cuentas bancarias, direcciones, teléfonos y todo tipo de contactos.

No importan los niveles de encriptación o protección que se usen para proteger esa información, ya que todos se pueden romper, como lo indican las supuestas conversaciones codificadas entre la actriz Kate del Castillo y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.

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Tampoco importa cuánto pudiera haber pagado El Chapo por su sistema de encriptación. Una empresa lo vende y esa misma empresa lo vende a otros, y también vende a quien así lo requiera las claves para romperlo.

Incluso, contratistas privados ofrecen servicios de espionaje, como ha sido el caso de Petróleos Mexicanos y la empresa italiana Hacking Team, según se dio a conocer apenas a mediados del 2015.

Y no se hable del caso de la NSA, que ha tenido acceso a datos y conversaciones de la canciller alemana Angela Merkel o comunicaciones de la presidenta brasileña Dilma Rousseff. La primera, por cierto, representante de un gobierno que ha sido un aliado histórico de Estados Unidos.

En estas circunstancias, la creciente paranoia de Mulder debe de haber terminado de volverlo loco, al saber que cualquiera está ahora al alcance no de los siniestros triángulos negros que quemaban el mundo en una de sus pesadillas, sino de oídos que sin empacho alguno trafican con todo tipo de informaciones.

La nueva serie apenas empieza. Habrá qué ver qué nos traen los sucesivos episodios.

Y mientras tanto, del otro lado de la pantalla, seguimos escuchando sobre los mensajes intervenidos entre una actriz y su Quijote, pero no sabemos sobre desaparecidos, secuestrados y demás víctimas perdidas en la marea reciente de chismes y noticias, aunque los malos de la historia hagan alarde de sus hazañas incluso en las #Redes Sociales, de manera completamente diferente a la de los villanos de la serie. #Televisión #Viral