Mucho se ha hablado ya de los comentarios de los presentadores de #Televisión Andrea Legarreta y Raúl Araiza sobre el alza del dolar y la forma en que supuestamente ello beneficiaría a los mexicanos.

Si bien la conductora no dijo de manera directa que el alza del #Dólar no afectaría de forma la economía del país, sí dijo que traería beneficios con la generación de empleos y aumento en la competitividad de nuestros productos.

Y con ello se puso en el ojo del huracán, siendo blanco de duras críticas.

En realidad, se le da demasiada importancia a la señora Legarreta, que a fin de cuentas cumplió con su función de presentadora de un programa basado en el entretenimiento barato.

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En este caso, como dicen en inglés, estamos matando al mensajero, cuando el problema es en realidad el mensaje.

Legarreta fue consciente a medias de esto y escribió en Twitter que lo único que hizo fue hacer comentarios según lineamientos de un anunciante, al cual no identificó.

Luego, quizás tras cobrar más consciencia de la situación, borró ese mensaje y se limitó a decir lo que ya sabíamos todos, que lo único que hace ella era decir lo que la producción del programa le dice y ya.

Y eso queda claro al ver el video donde ella y Araiza intercambian sus supuestas opiniones sobre el tema y que el conductor titubea y tropieza al ver el absurdo que le pusieron a leer, llegando a afirmar que si no se compran cosas en dólares, entonces su alza no tiene por qué afectar a nadie.

Se puede cuestionar también si fue ético que Legarreta no defendiera unos comentarios supuestamente vertidos a título personal y optara por echarle la culpa a sus productores.

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Cuando uno trabaja para alguna empresa se supone que uno no debe de ventilar sus asuntos internos y que, simplemente, la ropa sucia se lava en casa.

Lo que sí nos debería de ocupar, es el hecho de que se refiriera en su primer Tweet a un anunciante que pagó los comentarios vertidos en su programa. Su identidad es clara.

Hasta ahora se suponía que este tipo de mensajes estaban restringidos por su contenido político a espacios televisivos claramente determinados o a los noticieros, en entrevistas como las conducidas por Joaquín López Dóriga o Javier Alatorre, donde se nos dice que el barco sigue a flote aunque solamente veamos aguas obscuras a nuestro alrededor.

Desde hace tiempo, las grandes productoras de televisión han incorporado publicidad de manera indirecta en sus series y producciones, con las imágenes de productos diversos apareciendo en todos lados de manera normal.

Y si ahora están llevando mensajes políticos con el claro intento de tranquilizar a la gente respecto a una situación preocupante, entonces no queda más que preguntarnos a qué es lo que teme tanto el grupo en el poder y si es algo tan malo que desde ahora busca calmar a la población.

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En todo caso, hay que estar atentos a lo que otros medios no adscritos a la política mexicana tengan que decir al respecto, para al menos estar preparados psicológicamente para el golpe que viene.

Y quizás deberíamos dejar a la señora en paz y no darle más importancia que la que tiene en su calidad de persona humana.A fin de cuentas, quizás nos hizo una llamada de atención sin querer.

Ultimadamente, ella trabaja en una empresa donde pagan tan bien que se puede uno comprar una casa blanca, verde o del color que se quiera, según se dice por ahí. #Televisa