Ambientada en los años 50, narra la historia de Therese Belivet, una joven dependienta que sueña con una vida mejor y Carol Aird, una mujer sofisticada que se encuentra atrapada en un matrimonio infeliz. La vida de ambas cambia al encontrarse, pues entre ellas nace una intensa historia de amor.

Tras algunas semanas en cartelera y con varias nominaciones a los Oscar —incluyendo mejor actriz— se puede afirmar que Carol ha sido todo un éxito mundial. Las jóvenes actrices que forman este tórrido romance, Rooney Mara y Cate Blanchett, han sido protagonistas de centenares de entrevistas y, como consecuencia, víctimas de las eternas preguntas que persiguen a todo actor que interpreta un personaje homosexual.

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Tal y como ha pasado en casos como La Vida de Àdele o la serie Orange is the New Black, el punto de interés es siempre el mismo: ¿Cómo fueron las escenas de sexo? ¿Es muy diferente respecto a hacerlas con un hombre? En las primeras ocasiones, las chicas responden con total normalidad: “No hay diferencia, es igual de incómodo siempre” afirmaba Cate Blanchett. “Al final todos somos humanos restregándonos los unos contra los otros… aunque Cate era más suave que un hombre”, puntuaba Rooney Mara entre bromas. Pero el problema llega cuando, pasadas unas semanas, las preguntas continúan siendo exactamente las mismas, en todas y cada una de las entrevistas.

Llega un punto en el que amor entre dos mujeres o dos hombres es sinónimo de morbosidad, una morbosidad que deja en segundo plano el mensaje de la película o cualquier otro aspecto destacable de la producción.

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Tras varias experiencias, las actrices de Carol empiezan a hartarse de escuchar siempre las mismas cuestiones, pues sus respuestas con cada vez más cortas y tajantes. Y es que como suelen decir, la homosexualidad no es el único aspecto relevante, al fin y al cabo, tan solo son dos seres humanos transmitiendo sentimientos, la película va mucho más allá de eso.

De lo contrario, esto no ocurre en ninguna película que narre una historia heterosexual —a no ser que la trama gire en torno al sexo —. En estos casos, los periodistas dan cobertura a lo que realmente importa e ignoran los detalles de alcoba, algo impensable cuando existe homosexualidad por medio. Una prueba más de lo poco normalizado que sigue estando el tema. #Cine