Ha pasado una semana desde que Kate Winslet asistiera al Show de Jimmy Kimmel y declarara que Jack cabía en la tabla que salvó la vida de Rose en Titanic. Estas declaraciones calmaron las frustraciones de millones de fans que siempre habían defendido el posible final feliz de la pareja si Rose hubiera sido más generosa.

Pero, ¿realmente hubieran sido felices Rose y Jack si éste hubiera sobrevivido también? El futuro no se presentaba nada fácil tras las consecuencias del accidente, la persecución del ex prometido de Rose, Cal Hockley, y los fantasmas del pasado de cada uno.

Tras ser rescatados, Rose descubre el diamante en su bolsillo, pero esta vez Jack, seducido por el dinero que nunca tuvo, le propone venderlo para sacar una buena tajada y poder vivir sin preocupaciones.

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Sin embargo, a Rose solo le apetece cambiar su apellido por el de Dawson y llevar  una vida humilde, contraria a la que siempre tuvo. No obstante, Jack consigue persuadirla. Hacen un trato con un desconocido para que venda el diamante a su nombre a cambio de una pequeña comisión. De esta manera mantienen el anonimato.

Con el dinero en mano, se compran un piso en Estados Unidos y se casan en una ceremonia íntima. Para no levantar sospechas, Jack y Rose deben blanquear el dinero, así que Jack continúa pintando cuadros y abre una galería de arte. Rose posa en todos sus cuadros, pues es una mujer celosa y no le hace gracia que su marido vuelva a dibujar a chicas francesas en paños menores. Ahora que es un hombre adinerado, la gente valora más su arte y compra algunos de sus cuadros por generosas sumas, lo cual justifica sus repentinos ingresos.

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Rose, emocionada por su ansiada libertad, se suelta la melena y comienza a frecuentar fiestas, clubs y eventos sociales. Jack no puede seguirle el ritmo, pues necesita un poco más de tranquilidad para llevar adelante su negocio, así que Rose asiste sola y hace nuevas amistades. Por otra parte, los compradores empiezan a echar en falta a otras modelos en la galería de Jack, pues la pelirroja se antoja repetitiva. Jack busca el momento para plantear el problema a su mujer, pero ésta está tan seducida por su nueva vida que apenas lo escucha. Así pues, Jack comienza a dibujar a otras mujeres de forma clandestina, con el único fin de tener más ganancias para seguir blanqueando el dinero del diamante.

Con el paso de los días, y mientras monta a caballo con el grupo de mujeres jinete, Rose se percata de que ha desatendido a su marido, así que decide hacerle una visita sorpresa. Se dirige a la galería y, ante la cara de sorpresa y susto de Jack al verla, descubre los cuerpos desnudos que su marido ha pintado sin su permiso.

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Los celos la ciegan y huye corriendo. El escándalo que se forma es portada de todos los periódicos al día siguiente, y así Cal descubre que su ex prometida no murió en el Titanic. Consigue dar con la dirección de su casa y de esta manera, en medio de una crisis matrimonial, Jack y Rose reciben la desagradable visita de Cal que les reclama el diamante y los amenaza con matarlos si Rose no vuelve con él también. Tras un forcejeo, Rose consigue darle un golpe en la cabeza y dejarlo KO.

Tras este mal trago, Jack pide perdón a Rose, pero ella acaba de tener una revelación: está harta de vivir en un mundo de hombres que detienen sus pasos. Quiere a Jack y ha vivido una muy buena etapa con él, pero lo que realmente necesita es ser libre de verdad. Los años de represión familiar han hecho estragos en ella y ahora necesita volar. Así pues, decide asociarse a un grupo feminista y se convierte en una gran revolucionaria. Jack dona el dinero del diamante a una asociación de apoyo a las víctimas del Titanic y continua con su humilde trabajo en la galería.

Finalmente,  lo que unió el Titanic se reduce a un intenso amor de juventud sin futuro. Tal vez Rose quiso evitar el trámite de la boda y solo soñaba con ser una mujer independiente. ¿Qué mejor manera de conseguirlo que desprenderse de su fugaz amor en el fondo del mar? #Cine