Tras años de impecable historial televisivo, los reality shows han demostrado que son capaces de mantener  una gran concentración de seguidores que esperan ansiosos cada gala, resumen y noticia de sus personajes favoritos. Volverías con tu ex? es tan solo un ejemplo más de cómo modificando un poco el explotado formato de Big Brother —con ideas cada vez más descabelladas— el éxito está asegurado.

El nuevo programa chileno —producido y transmitido por Mega— inició su emisión el pasado 19 de enero. Eran 24 los concursantes que entraban en un recinto situado en Calera de Tango, al sur de Santiago de Chile, con el objetivo de llegar a la gran final mediante pruebas semanales y bajo el juicio de la audiencia.

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Hasta aquí encontramos la misma fórmula de siempre, pero esta nueva adaptación guarda un factor sorpresa: los 24 concursantes están compuestos por 12 ex parejas, famosas y anónimas, que deben decidir si desean recuperar a su antiguo amor o elaborar un plan de venganza. Entre las caras conocidas encontramos al ex futbolista Francisco Huaiquipán, la Miss Camila Recabarren, la modelo Ingrid Aceitón o la ex chica PlayBoy Flavia Medin, cada uno con sus respectivos ex romances. Por el momento, los concursantes Angélica Sepúlveda y Francisco Toro han sido los primeros expulsados y las historias de amor-odio entre los demás participantes cada día traen nuevas polémicas.

Para muchos, este formato televisivo queda denominado como “telebasura”, sin embargo, es inevitable afirmar que triunfan en la mayoría de los casos, y la explicación es bastante sencilla: De la misma manera que las telenovelas nos han tenido enganchados a la pantalla del televisor durante muchos años, estos realitys tienen el poder de provocar el mismo efecto en nosotros.

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Amor, desamor, mentiras, celos, secretos y traición, los realitys contienen todos los elementos de un buen culebrón de sábado tarde, pero con el plus añadido del realismo en estado puro. El hecho de pensar que cada uno de los acontecimientos es real, y no impuesto por un guión, añade ese punto morboso que no consigue la ficción.

Además, el espectador se siente partícipe de la trama al poder decidir, mediante los votos, la continuidad de los personajes. Y es que ya decían que las mejores historias son las que otorga la vida misma, y éste es un ejemplo más de ello. Incluso muchos productores, guionistas y directores han confesado haberse inspirado en los perfiles psicológicos de algunos concursantes que nos ha regalado la historia de la #Televisión.

Así que mientras el mundo gire, seguirán existiendo personas que encuentren nuevos enfoques del ya veterano Big Brother. Por ahora, toca hacerse la eterna pregunta: Volverías con tu ex?