Un lunes más y con él un nuevo capítulo de Juego de Tronos: “Blood of my blood”. Esta nueva entrega ha aportado un poco de calma en compensación al ritmo frenético que estaba adoptando la serie, no obstante, ha dejado más frentes abiertos que nunca. Atención: los siguientes párrafos contienen spoilers.

Tras el emotivo final del episodio pasado relacionado con Hodor, Bran y Meera han podido huir de las garras de los temidos Caminantes Blancos. Pero pronto Bran vuelve a ser visto por uno de ellos, con lo que reaparecen –en petit comité- para acabar con los chicos. Cuando todo parecía estar perdido, un misterioso hombre llega a su rescate, más tarde descubrimos que se trata de Benjen Stark.

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Por otra parte, Sam Tarly regresa a casa junto a su inseparable salvaje. Pero la visita resulta todavía más desagradable de lo que ya preveía, pues su padre lo humilla hasta la saciedad. No obstante, decide acoger al bebé y a su madre a cambio de que su hijo abandone el castillo y regrese a la Guardia de la Noche, lo que se le llama ser un padrazo, vamos. Pero pese a que Sam acepta en un primer momento, cambia de opinión repentinamente y se prepara para huir junto a su chica. ¿Serán perseguidos?

La trama que posiblemente ha sido la más emocionante de este capítulo ha sido la protagonizada por Arya Stark, y es que la joven estaba convirtiéndose poco a poco en una asesina a sueldo sin alma.  Pero finalmente, y para alivio de muchos, ha decidido volver en sí y se ha negado a matar a la joven actriz.

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Es más, salva su vida y la advierte de quién es su verdadero enemigo. Arya sabe que su acto no quedará impune, y por ello recupera a aguja, la espada que le regaló Jon Snow, y se prepara para las consecuencias. ¿Logrará salir con vida? Desde luego a esa familia no le hacen falta más muertes.

Otra de las tramas más inquietantes ha sido la alianza entre la corona y la fe. Primero ha sido Margaery quien ha sucumbido a los Gorriones, y después el calzonazos de su marido. Estamos ante una nueva era, una era que atrás deja los deseos de los Lannister, y es por ello que Jaime ha tenido que abandonar su cargo para emprender una misión cuyo objetivo es arrebatar Aguas Dulces a los Tully. Los hermanos Lannister están más unidos que nunca y Cersei, hasta ahora pasiva, vuelve a sentir sed de venganza. Esto huele a guerra, y de las que suenan.

Y como ya nos vamos acostumbrando, Daenerys vuelve a cerrar capítulo con un grito de guerra ante sus nuevos y fieles soldados. Bajo la pregunta: “¿Me regalaréis los siete reinos?” la madre de los dragones vuelve a ser aclamada por las masas y se siente con más fuerza que nunca para convertirse en la reina definitiva. ¿Creéis que la veremos sentada en el Trono de Hierro? Después de los últimos acontecimientos, empiezo a creer que así será. #Televisión