Las salas de cines de los años 60´s y 70´s eran unos verdaderos monstruos de gran espacio, para disfrutar las películas en su máxima expresión.

El #Cine Opera, Cosmos, Orfeón, Ritz, Majestic, Roble, Variedades, Chapultepec, México, Alameda y tantos otros, nos permitieron disfrutar del séptimo arte tanto en blanco y negro como en los inicios del color.

El cine Lux, que se ubicaba en la calle de Miguel E. Schultz, en la todavía tradicional colonia San Rafael del antiguo Distrito Federal era el recinto ideal para disfrutar las películas de #Santo, el Enmascarado de Plata.

Tres películas por tres pesos y cambio diario de programación, era la oferta para entrar a disfrutar del cine en pantallas verdaderamente panorámicas.

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Las películas del Santo, se disfrutaban en todo su esplendor en el segundo piso del cine.

Tras el grito interminable de Santo, Santo, Santo… y el constante brincar en el piso, las películas del Santo se podían admirar cual si se estuviera presente en primera fila de la Arena México.

El grito y euforia de toda la chamacada, se quedaba completamente mudo, cuando veíamos entrar al administrador el Sr. Vergara, con su lámpara sorda a tratar de ver quien era el causante de tanto grito.

EL Santo nos enseñó que el mal se ataca con honestidad, limpieza y vuelos espectaculares desde la tercera cuerda.

¡Qué México!