Cada día que pasa vemos como las televisoras ya no tienen estrellas aunque tengan un canal que lleve ese nombre.

Hace mucho tiempo atrás, había actores y actrices que por su preparación, talento y glamour a ellos se les denominaba estrellas y a ellas divas.

Viejos tiempos en donde verdaderos actores como los hermanos Soler, Pedro Infante, María Felix, Dolores del Río, Mario Moreno “Cantinflas” tan solo por mencionar a algunos, hacían las delicias de chicos y grandes en películas que con poco presupuesto pero con mucho talento, llegaron a ser inolvidables y favoritas del público mexicano.

Llegó la #Televisión y desplazo al cine, sin embargo muchos de estos grandes actores se adaptaron a las nuevas tecnologías del momento y participaron en programas y telenovelas que en ese entonces, sí llegaron a ser productos con mucha inversión y poca calidad.

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Entre los actores que se integraron a este nuevo medio estuvieron, Julio Alemán, Ignacio López Tarso, Silvia Pinal, Jorge Lavat, Héctor Bonilla, Víctor Alcocer, Fernando Luján tan solo por mencionar a algunos que con su talento ayudaron a desarrollar a una industria revolucionaria de comunicación masiva.

La industria creció y con los tiempos modernos, las televisoras se han dado a la tarea de producir basura sin contenido, con la intención de ganar mucho y producir poco.

Llegaron las pésimas telenovelas y los programas de “comedia” de pésimo gusto cargados de groserías con Facundo, Adal Ramones, Eugenio Derbez, el Compayito, Brozo, Laura de América, René Franco, Carmen Salinas, Omar Chaparro y tantos más que acabaron con el interés de ver algún programa de televisión en reunión familiar, tradición que se perdió.

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Ya lo vimos en las pasadas olimpiadas de Río, que solamente se transmitieron por Canal 22, Fox Sports, y ClaroSports en donde gente culta como Javier Solórzano y todos los demás colaboradores que participaron, transformaron la televisión con los programas de resumen, demostrando que no se necesitan ni albures ni groserías, para captar la atención del telespectador.

Hoy es triste ver como cualquier persona sin estudios, ni preparación, mucho menos talento y ya no hablemos de gracia o ángel, llega a los estudios de televisión a los programas de “chismes, entretenimiento y diversión” –según los nombras ellos mismos- como verdaderas estrellas o héroes nacionales que las mismas televisoras crean, para poder seguir vendiendo al telespectador de bajos recursos, producciones de pésima calidad carentes de toda creatividad o estilo.

La quinceañera Rubí, Paco Orihuela el vendedor de empanadas de Acapulco y el #LadyWuuu o #LadyMenudo son tan solo algunas muestras de la carencia de información con calidad y valores, así como la nula creatividad en contenidos y nula inversión para querer producir algo interesante que ayude al progreso de la sociedad y el país.

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Y con ellos tenemos que soportar a Paty Chapoy con su voz chillona que rompe los tímpanos junto con su grupo de “periodistas” incultos y desagradables a la vista y al oído igual que su jefa.

En la otra televisora tenemos que aguantar las ofensas y groserías a la sociedad de seres tan desagradables como Andrea Legarreta, Raúl Araiza y Jorge Van Rankin.

A la televisión le está ganando el internet y los canales de Streaming, personas y empresas que con menos inversión y mucha creatividad están captando la atención de los nuevos usuarios.

Lo que nunca se transforma tiende a morir. #TV Azteca #Televisa