En este momento, Joaquín Ayala cumple una gira por España y en los últimos dos años ha estado en Japón, Gran Bretaña, Brasil, Shangai y Macao, entre otros lugares donde requieren su espectáculo o su trabajo de efectos especiales. Pero su base y principal temporada sigue siendo en Las Vegas, a donde llegó hace ya 30 años, para [VIDEO] convertirse en un ícono de la magia, reconocido a nivel mundial.

Sin embargo, a pesar de ser llamado "The Mexican Living Legend" en el lejano oriente, la realidad es que la magia como negocio y gran éxito para el espectáculo no ha podido cuajar en nuestro país. En aquel lejano 1987, los magos más reconocidos en México sólo podían vivir de Siempre en Domingo y una que otra fiesta, como el famoso Chen Kai.

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Joaquín Ayala ya se presentaba en el mejor lugar de la ciudad, el Casa Blanca del Conjunto Marrakesh, por lo que supo que había llegado a su tope máximo en México.

Soy compañero escolar de Joaquín, desde el kinder hasta la primaria y recuerdo que ya nos hacía algunos trucos de magia en el salón. Diez años después, en 1986, con 23 años a cuestas, nos reunimos para homenajear a Raúl Servín, otro compañero que acababa de tener una destacada participación en el Campeonato Mundial de Fútbol con la selección mexicana (en mi humilde opinión el tercer mejor lateral del certamen, detrás de Josimar de Brasil y Michel Amorós de Francia) pero el angelito nos dejó plantados con nuestro pastel.

Joaquín llegó con un enorme gusto de vernos a todos y nos invitó a su espectáculo en el ya desaparecido hotel El Señorial, ubicado en Florencia y Paseo de la Reforma.

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Mentiría su digo que lo recuerdo perfectamente, pero tengo el aroma de un espectáculo más estético que mágico, con sus cambios de máscaras, algo que lo ha distinguido siempre.

Unos días después, de ese mismo año (1986) recuerdo a Joaquín en las calles de la Jardín Balbuena, vestido de mallas negras, con su capa a medio muslo (siempre delgado, le decíamos "calaca") acompañado de su esposa embarazada (de su hija Nadia, seguramente) una responsabilidad a tan temprana edad que me impactó, además de verlo paseando así, como si nada, con tal dominio escénico.

La siguiente vez que lo vi fue hasta los años 90, por la televisión, en un programa de Adal Ramones, entrevistado y mostrando varios actos, precisamente donde debutó a su hija, Nadia. Ahí supe que vivía en Las Vegas y que sin duda, era un triunfador.

En mayo de 2012 Joaquín nos volvió a reunir, a los 49 años de edad y desde entonces lo hace en varias ocasiones cuando pasa por México. Las anécdotas que nos ha contado son muy ilustrativas de su gran visión y del empeño por ser el mismo mago que conocimos desde pequeños.

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Ahí supe que hace 30 años, cuando Joaquín Ayala se presentaba en el Casa Blanca, tuvo la visión de irse a Las Vegas. Ya había probado esas mieles dos años antes, en 1984 en el Hotel Landmark, cuando fue elegido para un espectáculo de la NHK de Japón, pero eventualmente. Joaquín estaba seguro que necesitaba un estudio fotográfico profesional y eligió, sin conocerlo, a un experimentado fotógrafo de estrellas, que desde entonces es su gran amigo, Carlos Anadón.

"Yo quiero que tú me hagas un estudio que me logre colocar en Las Vegas" le explicaba un joven delirante con su raro atuendo y sus máscaras, a este colmilludo fotógrafo de personalidades, que le pedía más explicaciones mientras accionaba a control remoto su cámara sin que Ayala se diera cuenta. "¿Qué ya acabamos?"

A la semana, Ayala fue por unas muy cotizadas fotografías en formato profesional, que pudo llevar a Las Vegas, para lograr un contrato de 15 días, en el hotel Harrah's, que se extendió por 15 años.

Me contó un pequeño detalle que pocos saben. "¿Te acuerdas de los amigos por correspondencia que nos ofrecieron en la escuela?" Así comenzó a escribirse con un niño griego de Nueva York, de nombre Christopher Nicholas Sarantakos. "Una vez vino a verme al Marrakesh y dijo que quería hacer lo mismo, convertirse en mago". Desde el surgimiento de Criss Angel, Joaquín Ayala ha sido su socio y compañero; pero en verdad, pocos sabemos que Joaquín ha sido siempre su inspiración, maestro y creador de sus mejores trucos.

De ese tamaño es la modestia de Joaquín Ayala. En la Wikipedia se lee que Criss Angel hizo su primer acto de magia a su abuela, pero se cartea con Joaquín desde que tenemos 11 años y él es 4 años menor. Aunque el nombre de mi amigo no figura en esa biografía, su mayor gusto ahorita es seguir formando talentos en cualquier parte del mundo, como ha sido el mago Hiroki Hara, de Japón, quien sí lo reconoce como su maestro.

Su empresa, Ayala EFX tiene un impresionante currículum de trabajo, como Franz Harary, Cirque Du Soleil, Lu-Chen y los ya referidos, entre muchos más. Joaquín no sabe lo importante que ha sido para la magia en el mundo y para el arte escénico de México; eso no le quita el sueño. Afortunadamente, él sigue ocupado en hacer más cosas, además de la magia, como un libro sobre el teatro de las carpas, una colección de títeres y muchos documentales, entre otras cosas.

Basta revisar los galardones que ha recibido en Estados Unidos y en todo el mundo, para ver que desde los premios que ganó en su infancia, poco le hemos reconocido en su país. En su prosperidad, Joaquín ha tenido mansiones, pero lo que quiere hoy es un espacio apenas suficiente, con su recámara cerca del taller y del aula, para levantarse cada mañana a construir lo que acaba de pensar y platicar a su alumnos lo que soñó. Así vive hoy, Joaquín Ayala, muy feliz. También feliz de ser mexicano, aunque aquí lo conozcamos pocos y se le reconozca menos. Pocos, pero bien queridos. #Cultura #LasVegas #Magiamexicana