Si el cine sirve para mantener viva la lección de que la guerra es un horror que no debemos repetir, entonces que viva para siempre el Séptimo Arte. Y si la tecnología de esta industria nos hace más real este acercamiento, con toda su crudeza, destrucción y sangre, podríamos rescatar otros capítulos históricos similares que refuercen la misma premisa.

La Promesa es una producción fílmica que conmemora el Centenario del Genocidio Armenio (1915-1917) durante el cual se calcula que murieron entre 650 mil y un millón y medio de armenios, principalmente civiles, prácticamente arrasados por el gobierno de Turquía, entonces el Imperio Otomano, mientras el mundo estaba pendiente de la Primera Guerra Mundial.

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Este melodrama de tintes épicos, protagonizado por Oscar Isaac (Star Wars: The Force Awakens, Ex-Machina), Charlotte LeBon (Le grand journal de Canal+) y, el ganador del Óscar, Christian Bale(The Dark Knight, The FIghter), además de la actuación especial del actor mexicano, Daniel Giménez Cacho, cuenta la superviviencia de un hombre armenio y su familia, contra la injusticia y el exterminio, en medio de un tórrido romance.

Michael (Oscar Isaac) sale de su provincia a estudiar medicina en la milenaria Constantinopla, donde se enamora de otra armenia, Ana (Charlotte LeBon) quien es la pareja de Chris (Christian Bale), un corresponsal estadounidense que informa a los lectores de su país el tenso ambiente político otomano.

Éste triángulo amoroso es llevado con gran maestría por el multipremiado director Terry George (Oscar al Mejor Guión "The Shore"; nominado al BAFTA y al Óscar por su guión en las cintas En el Nombre del Padre y Hotel Rwanda) quien además co-escribió La Promesa con Robin Swincord (nominado al Óscar por las adaptaciones de El Curioso Caso de Benjamin Button y Memorias de una Geisha).

La dirección se percibe en lo bien medido de sus momentos emotivos; sufrimientos, reencuentros y angustias logradas con mucha credibilidad y sin exageraciones, que arrancan lágrimas en la audiencia y mayormente en los actuales descendientes de esa etnia.

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La producción es fastuosa, como en el vestuario, las mercancías y el glamour de Constantinopla. Quizá lo inevitable fue contar con niños "gordos" contemporáneos, cuando la época debió ser más dura para esos huérfanos; pero hubo un esfuerzo notable para tener extras famélicos en los campos de trabajo.

Por ello la fotografía luce escenarios deslumbrantes, empezando por el paisaje y rincones emblemáticos de ese bello país que es Turquía, aunque La Promesa no sería precisamente una película de promoción turística ni mucho menos. Actualmente su gobierno niega que haya sido política de estado aquel exterminio sistemático, pero la película logra tanta indignación, incluso pinta una peculiar idiosincracia racista de los turcos, que seguro se esperan respuestas y medidas oficiales a la exhibición del filme. Definitivamente, los turcos no saldrán bien librados.

El conflicto interno de los personajes es claro y por ello se mantiene la incertidumbre sobre su futuro inmediato y su destino. Daniel Giménez Cacho luce un breve papel, pero seguramente importante en la historia real, como el padre Andreasian, además de un reconocimiento a su trayectoria; tanto que su nombre está delante de algunos otros actores que tuvieron mayor participación e importancia en la trama.

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Como todo filme histórico, la vida real lleva el avance, pero la solidez de la trama romántica y el conflicto de sus personajes, junto con la concentración narrativa de ésta veta histórica particular, que es la odisea de un pequeño pueblo costero, junto con unos huérfanos, todos armenios, logra una coherencia y un final, como su nombre, prometedor, de cara a la siguiente entrega del Óscar.

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El siguiente trabajo de Christian Bale, Dunkerke #soundgarden #LaPromesaElFilme #DreamTeamCineMexicano