No muchos han podido escuchar #4:44, disco lanzado de forma digital a través de la plataforma Tidal el pasado 30 de junio, de modo que gran parte de lo que se dice acerca del decimotercer álbum de #Jay-Z se centra en la polémica, sobre si es una respuesta a las acusaciones de infidelidad que planteara Beyoncé en su álbum Lemonade, sobre las limitaciones del servicio de Tidal e inclusive acerca de la relevancia de Jay-Z en la música actual. 4:44 es todo eso, pero también es mucho más.

Producido por No I.D., quien previamente ha trabajado con Kanye, Common, Big Sean y el mismo Jay-Z. 4:44 aborda a lo largo de sus 10 tracks una suerte de búsqueda de expiación por parte de Shawn Carter, de sus pecados antiguos y sus pecados recientes.

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Líricamente presenta algunas declaraciones significativas en torno a su propia biografía, la situación racial de los Estados Unidos y uno que otro codazo a la industria de la música y los nuevos MC´s. Sin lugar a dudas es el material más intimista que ha presentado Jay-Z hasta ahora. Pero no el mejor.

Un disco que se construye a punta de auto flagelos

4:44 arranca fuerte con Kill Jay Z (así escrito, sin el guion), canción construida sobre un sampleo repetitivo de la voz de Dave Townsend para Don´t let it show de Alan Parsons Project. No se distingue a simple escucha pero está ahí y le brinda un contraste interesante a la letra de Jay-Z, quien literalmente arremete contra sí mismo, o cuando menos otras versiones de sí mismo, citando la ocasión que le disparó a su hermano “you don´t need an alibi, Jay-Z” (no necesitas una coartada) se dice a sí mismo al tiempo que recuerda haber abandonado la escuela y sus recientes problemas con Kanye West.

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The story of O.J. es el track en el que las cosas se ponen realmente llamativas musicalmente, brilla el trabajo de No I.D. en el sampleo a Four Women de Nina Simone, mientras que Jay-Z declara que tener crédito es más importante que lanzar dinero en los clubes de desnudistas, y arremete contra el vivir rico y morir pobre. A todas luces una crítica al estilo de vida del afroamericano vuelto celebridad. Y justo ahí es donde surge la disonancia, porque nos damos cuenta que tras las letras de Jay-Z no hay temas universales, sino una serie de problemas de primer mundo e interpretaciones con las que simplemente no podemos empatizar. 4:44 es un álbum escrito por Jay-Z para Jay-Z tanto en concepto como en ejecución, lo cual no necesariamente lo vuelve malo, es tan solo limitado.

Participaciones interesantes

Jay-Z trabaja en este nuevo álbum con Frank Ocean, quien se luce en el track Caught Their Eyes, ofreciendo contraposición a un sampleo de (nuevamente) Nina Simone. Y no es de sorprender, Ocean viene de lanzar Blonde, álbum introspectivo amado por la crítica y un atrevido paso adelante al Channel Orange de 2012.

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Más adelante, en Family Feud se ofrece una participación no mencionada públicamente de Beyoncé, en una canción que combina tanto góspel como pop, Family Feud complementa al track anterior, 4:44, (canción que da nombre al álbum) y juntas representan el plato fuerte de la polémica rosa en este lanzamiento, ya que es en este punto cuando Jay-Z reconoce su infidelidad a la cantante y le pide disculpas a la vez que reconoce sus debilidades y su vergüenza. Como mencioné antes, mucho de este disco es expiación pública.

4:44 incluye la participación de Damian Marley para la canción Bam, de la que se podría esperar un poco más al incorporar reggae, pero que termina percibiéndose muy producida y efectista, sobre todo en contraste con el tono intimo del resto del álbum. Y de manera sorpresiva, Jay-Z incluye una colaboración con su madre, Gloria Carter, hago énfasis en este hecho por dos motivos, en primer lugar porque Smile es quizás la mejor canción o al menos la más radiable de todo el disco (simplemente no puedes fallar si sampleas a Stevie Wonder) y en segundo término porque en este track parece funcionar la idea en torno a 4:44, de conjuntar la profundidad emocional de Jay-Z con su talento musical, es quizás el único momento en todo este disco que esas dos realidades se perciben honestas.

Últimos pensamientos acerca de 4:44

Lejos estamos ya del Shawn Carter de 1997, del Jay Z de The Blue Print o The Black Album, esa persona ya no existe musicalmente hablando, 4:44 nos reafirma la figura de un Jay-Z atravesando la crisis de la mediana edad y con serias dificultades para conectar de nuevo con el mundo o inclusive su imagen de sí mismo. Este nuevo álbum intenta ser complejo y honesto, pero queda como una oportunidad desperdiciada de ser propositivo y desgarrador. En vez de concentrarse en el dolor o la pérdida como temas universales se dedica a hablar de su manera de percibir estos sentimientos, la cual es la forma de un millonario, e incluso cuando aborda temas de corte social se percibe trivial, basta con revisar el coro de Moonlight: “We stuck in La la land, even when we win we gonna lose”. En mi opinión personal, una referencia a la ceremonia de entrega del Óscar para hablar de racismo suena tibio y banal, a menos claro que seas rico. #Beyonce